Archive for the ‘Medio Ambiente’ Category

Asombroso video eco-fascista

octubre 6, 2010

Un video de un grupo ambientalista llamado 10:10, con guión del escritor de “Cuatro Bodas y un Funeral” y “El diario de Bridget Jones”, música de Radiohead y el apoyo del periódico The Guardian, ha marcado un nuevo avance del eco-fascismo en el mundo.

“No Pressure” es el nombre del video en el que los no están dispuestos a reducir 10% de sus emisiones son “explotados” ante la incredulidad de los demás. Entre los “dinamitados” hay niños.

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Dudas sobre el calentamiento global

diciembre 20, 2009

Cuando yo era chico, digamos en la década del 50, hacía más calor que ahora. Podría jurarlo, aunque no lo pueda probar. Muchos lectores, sin duda, compartirán estos recuerdos. Han pasado cincuenta años, y la arena de la playa ya no quema. Estoy escribiendo el primer borrador de esta columna una tarde del 12 de diciembre de 2009. Hoy hace frío.
En los años 80 se empezó a hablar de los veranos del Niño. Lluvia, viento, bajas temperaturas.
Escucho hablar con gran alarma del calentamiento global y me resulta difícil creer que todo el planeta se esté cocinando en su salsa mientras en sólo tres puntos del globo (Pinamar, Gesell y Ramos Mejía) hace más frío.
Cuando leemos acerca de las incomprensibles deliberaciones sobre el cambio climático en Copenhague, aún sin entender casi nada, tenemos la sensación de encontrarnos ante un momento crucial del planeta y el hombre. Estudiado meticulosamente por científicos muy sensibles, que se afligen por el futuro de la humanidad. Sin embargo, si nos disponemos a leer algo más, sin dejarnos llevar por la alarma del próximo fin del mundo climático, encontramos estas cosas:
-“El argumento de que el hombre es el causante del calentamiento global es insostenible. Y el calentamiento global mismo será revelado finalmente como una estafa, realizada por unos activistas que circulan por Washington en sus Mercedes, consumiendo la energía que supuestamente ocasiona… el calentamiento global” (Richard Lindzen, 69, profesor de meteorología del Instituto Tecnológico de Massachussets).
-“Finalmente, el golpe de gracia contra la mentira del calentamiento global. A finales de la semana pasada, los hackers descubrieron miles de correos electrónicos internos de la Unidad de Investigación Climática de la Universidad de East Anglia, en Inglaterra.
Buscamos alguna información suplementaria y se nos dice que, efectivamente, varios científicos británicos habrían alterados los datos de la estadística meteorológica, por lo cual estas personas “ya no son creíbles”, según algunos colegas. Cuando se habla de cambios en las fuentes de energía, la fabricación de motores, los medios de transporte, la economía mundial, es indudable que están involucrados billones de dólares en los presupuestos de la industria y los gobiernos. Con fuertes cuotas de poder y dinero para los científicos que validen semejante transformación.
Sabemos que el clima ha cambiado constantemente. Que hace seis millones de años se llenó de agua el mar Mediterráneo, a un ritmo de 10 metros por hora. Que las glaciaciones y los diluvios se han alternado en la vida del planeta, sin que los seres humanos podamos hacer nada en contra o a favor. La naturaleza es -por definición- aquello que desconocemos. Aquello que escapa a nuestro control.
Algo me impulsa a resistir cuando me amenazan con el fin del mundo. No lo tengo claro. Sé que en Las Brujas y su Mundo, de Julio Caro Baroja, se consigna que, durante los procesos de Zugarramurdi, se probaba de un modo científico incontrastable que distintas personas, por lo general viejas indefensas pero también hombres y mujeres jóvenes, practicaban la brujería.
Por eso yo desconfío cuando me agitan ante los ojos el espantajo del Apocalipsis o el desastre climático. Incluso me aseguran, con la vena hinchada, que el sólo dudar (o comunicar nuestras dudas) pone en peligro a los niños, las ballenas y los canguros. Tal vez será por eso que algunos hablan de “nazi-ecologismo”. Se nos prohíbe dudar.
Y bien, aquí hay algo que no me cierra.
Tomado del artículo titulado “Dudas sobre el calentamiento global” por Rolando Hanglin. “La Nación”, 15-12-2009.

La parodia del cambio climático

diciembre 9, 2009

Con 20,000 delegados, activistas y periodistas viajando en avión hasta Copenhague con destino a la última oportunidad de la Tierra, las emisiones contaminantes derivadas de la cumbre del calentamiento van a ser la única consecuencia de importancia de la cumbre del cambio climático. Sus organizadores tenían las esperanzas puestas en que pudiera dar lugar a límites vinculantes de emisión, un sistema tributario global para redistribuir billones de dólares y control administrativo sobre las elecciones de todo hijo de vecino.
China, experta en la política de apariencias característica del terreno negociador del cambio climático, promete sólo reducir su “intensidad de emisión contaminante” – las emisiones contaminantes liberadas a la atmósfera por unidad de producción. Así que las emisiones de China crecerán.
Barack Obama, entendiendo el histrionismo imprescindible en los debates sobre el cambio climático, promete que las emisiones estadounidenses en el 2050 se situarán un 83 por ciento por debajo de los niveles de 2005. Si es así, las emisiones en 2050 serán las mismas que en 1910, cuando había 92 millones de estadounidenses. Sólo que en 2050 habrá 420 millones, de manera que la promesa de Obama significa que las emisiones per cápita rondarán pues las de 1875. Eso-no-va-a-pasar.
La divulgación de los correos electrónicos de la Unidad de Investigación del Clima en Gran Bretaña – entidad colaboradora del Panel Intergubernamental de Cambio Climático de las Naciones Unidas – pone de manifiesto la voluntad de ciertos científicos de ocultar o maquillar datos y manipular el proceso de revisión cotejada y la publicación de trabajos científicos. Los materiales de la Unidad también evidencian la paranoia por parte de los científicos convencidos de que intentando inventar “el consenso” y alertar del calentamiento, constituyen una minoría valiente y en conflicto. En realidad, nunca antes en la historia en tiempo de paz el conglomerado académico-mediático-gubernamental ha estado tan férreamente apoyado propagandísticamente hablando en ninguna materia.
The Washington Post extrae una extraña lección de los materiales de la Unidad de Investigación del Clima: “Los científicos del clima no deben dejarse incitar por la irresponsabilidad de los revisionistas a exagerar las certezas de una rama compleja de la ciencia o, lo que es peor, censurando el debate de las mismas”. ¿Estos científicos exageraron y censuraron porque fueron “incitados” por el escepticismo?
Si sus investigaciones fueran tan inmunes al ataque como ellos insisten que son, y si el consenso fuera tan generalizado como ellos dicen que es, y si fueran tan valientes como ellos dicen que son, no se verían “incitados” a cometer actos de corrupción intelectual. Tampoco coquetearían rimbombantemente con el término “revisionistas” para desprestigiar al escepticismo que asombra a los comulgantes de la religión del calentamiento global.
Los que son escépticos con las estridentes certezas concernientes al calentamiento catastrófico provocado por el hombre son escépticos porque el cambio climático es constante: Desde milenios anteriores al Período Cálido Medieval (del 800 al 1.300), durante toda la Pequeña Edad de Hielo (1.500 a 1.850) y durante milenios desde entonces, el cambio climático siempre ha sido una certeza que nadie cuestiona. Los escépticos dudan de los modelos de los científicos, que no pudiendo explicar el presente van a pronosticar de manera infalible el futuro distante.
La peculiar respuesta del Financial Times a los materiales de la Unidad de Investigación dados a conocer ha sido: el motivo científico de alarma con el calentamiento global “se vuelve cada vez más convincente y no menos”. Si es así, entonces ¿hay algo capaz de hacer menos convincentes las razones científicas? Un correo electrónico de la Unidad de Investigación del Clima reza: “El hecho es que no podemos explicar la ausencia de calentamiento en la actualidad” – estando esta “actualidad” en su segunda década – “y es una aberración que no podamos”.
La aberración reside en la arrogancia intelectual de los creadores de los modelos de cambio climático basados parcialmente en la problemática praxis de proyectar cambios del clima con anterioridad a obtener los datos. Basándonos en esos modelos se supone que vamos a apostar billones de dólares – y recortar drásticamente las libertades.
Ciertos expertos del clima acompañan sus delirantes ideas de adecuación intelectual con complejos mesiánicos. Parecen suponerse un escogido un grupo de depositarios de la verdad más acuciante descubierta nunca. De él, y de ellos por extensión, depende el destino del planeta. De manera que algunos de ellos consideran virtuoso retocar datos, exagerar certezas, excluir los valores inconvenientes y manipular el proceso de revisión cotejada con el fin de censurar la disidencia académica y, por encima de todo, anunciar que el debate está cerrado.
Piense en la sociología de la ciencia, el tira y afloja de intereses, incentivos, apetitos y pasiones. Las tentativas de los gobiernos por manipular las temperaturas de la Tierra suponen hoy una de las industrias más extendidas del mundo Se reparten decenas de miles de millones de dólares, como hace el Departamento de Energía de los Estados Unidos, que de la noche a la mañana se ha convertido en la práctica en una enorme firma de inversión de capitales dedicada a especular en el mercado de tecnologías ecológicas. El prestigio y la prosperidad política, comercial, académica y periodística pueden depender de no romper el consenso (anunciado) que impulsa la mastodóntica y fabulosamente lucrativa industria de la lucha contra el calentamiento global.
Copenhague es el colofón de las maniobras post-Kioto realizadas por gente decidida a corregir el clima del mundo a base de someter a la población del planeta – a los habitantes de América en especial – a la supervisión cada vez más asfixiante de los gobiernos. Pero Copenhague también es el prólogo a la cumbre del cambio climático de 2010 de Ciudad de México, que será la última oportunidad del planeta Tierra, hasta que llega siguiente.
Fuente: “The climate-change travesty” por George Will. “The Washington Post”, 06-12-2009.

Cambio climático a medida

diciembre 3, 2009

El incidente del robo de mensajes de correo electrónico de la Unidad de Investigación Climática (CRU, en inglés) de la Universidad de East Anglia (UEA) de Norwich, Inglaterra, también conocido como Climagate, empezó en noviembre de 2009 cuando un hacker ingresó a un servidor usado por la UIC, robó y distribuyó más de 1,000 emails y otros 3,000 documentos, totalizando 160 MB de datos. Los documentos están fechados entre 1996 y 2009. Phil Jones, el director de la CRU, confirmó más tarde que los emails filtrados que desataron el escándalo parecían genuinos.
Los escépticos del cambio climático aseguraron que los emails muestran “connivencia” de los científicos del clima para retener información científica. La BBC informó que la universidad pretende anunciar una investigación oficial sobre el asunto y que dará información sobre la misma en un futuro cercano. El 01-12-2009, la UEA anunció que Phil Jones quedará separado temporariamente del cargo de director de la UIC durante la investigación.
El robo fue descubierto el 17-11-2009, y el 19-11-2009 los archivos robados fueron distribuidos desde un servidor ruso a varios puntos en Internet. El material robado fue publicado por primera vez el 19-11-2009 en The Air Vent, un blog escéptico.
¿Qué dicen los mensajes?
Lo principal que se extrae de la lectura de estos correos electrónicos es, en palabras del blogger norteamericano John Hinderaker, una mentalidad de bunker asediado por los enemigos, esto es, los escépticos. Estos científicos creen sinceramente en la teoría del calentamiento global, de un modo tan fanático que les lleva a alegrarse de la muerte en 2004 del escéptico John Daly o desear “darle una paliza” al también escéptico Patrick Michaels.
Pero, sin duda, lo más importante es que parecen plenamente dispuestos a maquillar sus datos para que se ajusten a la teoría. Así, en un correo del pasado 28 de setiembre, uno de estos científicos anuncia su intención de bajar 0,15 grados la temperatura registrada del océano para que se ajuste a sus modelos climáticos.
Otro científico, David Parker, discute en otro email la posibilidad de cambiar el período de referencia para elaborar el índice de temperatura global. Se opone afirmando que tal cambio podría confundir al público y, sobre todo, reflejaría que el actual período es menos cálido de lo que pretenden hacer creer.
Tim Osborn describe cómo algunos datos son manipulados para ocultar que los resultados de un estudio muestran una aparente tendencia al enframiento de la temperatura del planeta. El propio Michael Mann, uno de los climatólogos de cabecera del IPCC de la ONU, afirma en otro correo que sería bueno “contener” la temperatura del “Período Cálido Medieval “.
Manipulación de informes
Por su parte, Tom Wigley le comenta a otro colega que el calentamiento en la superficie terrestre desde 1980 ha sido casi el doble que en los océanos, un dato que no se debe salir a la luz, ya que podría ser utilizado por los científicos escépticos como prueba de que los centros urbanos constituyen auténticas islas de calor, sin que esto nada tenga que ver con el calentamiento global.
También existe otro de 1999 en el que un científico reconoce haber usado el “truco de Mike” (Michael Mann, el del Palo de Hockey) en Nature para “ocultar el descenso” de temperaturas. El “truco” en cuestión consiste en ocultar la divergencia entre las temperaturas de 1960 en adelante y los registros de los anillos de los árboles empleados para reconstruir el clima pasado. ¿Cómo? Eliminando esos registros en los resultados durante los años problemáticos, es decir, aquellos que no se ajustaban al modelo.
También se observa la paranoia del propio Mann, uno de los artífices de los informes del IPCC. Así, en un correo reciente, este gurú del calentamiento global protesta por la “máquina de ataque pagada por las multinacionales”, pese a que fluyen muchos, muchos más fondos hacia los científicos que defienden el cambio climático causado por el hombre que hacia los escépticos.
De hecho, en otro de los correos un climatólogo británico se queja de un artículo cuestionando la teoría del calentamiento porque es justo “lo que no necesita” en sus esfuerzos para sacarle dinero a Siemens. Un correo reconoce que están negociando con Esso, una de las subsidiarias de Exxon. Y uno de los documentos muestra que el director del CRU ha recaudado 13,7 millones de libras desde 1990.
Ocultamiento de datos
También existe algo más grave. Las leyes británicas obligan a desvelar todos los archivos de las investigaciones financiadas con dinero público, como son las del CRU. Un correo pide a varios científicos de diversas universidades que borren ciertos mensajes, lo que ha sido interpretado como un posible intento de evitar verse obligados a desvelar contenidos “incómodos” para la teoría del calentamiento ante una posible petición bajo las leyes británicas.
Uno de los correos, de hecho, reconoce que de verse obligado a dar los datos de las estaciones de temperatura del CRU preferiría borrarlos, lo cual podría estar relacionado con esa “falta de espacio” que adujo en septiembre para no revelarlos.
Conspiración para no dejar publicar en científicos escépticos
Uno de los más repetidos mantras de los climatólogos creyentes consiste en que los escépticos no publican en revistas científicas respetables, las llamadas peer-reviewed, y ellos sí. Pero parece que en parte esto sucede por un esfuerzo concertado para que así sea. Uno de los intercambios de correos desvelado se indigna ante la publicación de un par de papers científicos de los escépticos en la revista Climate Research y promueve un boicot contra la misma.
Ese intento de acallar las publicaciones científicas escépticas alcanza al IPCC, el macroinforme de la ONU que se supone contiene toda la información relevante sobre la ciencia del clima. Pues bien, otro de los correos muestra a estos científicos indicando que harán todo lo que puedan para evitar que un estudio contrario a sus teorías llegue al IPCC, incluso aunque sea a costa de “redefinir lo que significa un estudio peer-reviewed”.
Phil Jones escribe a la Universidad de Hull para intentar detener a su colega escéptica Sonia Boehmer Christiansen; Michael Mann explica cómo destruir una revista que ha publicado documentos científicos sobre el clima elaborados por escépticos; en otro correo, el propio Mann dice que se pondrá en contacto con la cadena británica BBC para averiguar por qué permitió la publicación de un artículo vagamente escéptico; otro correo desvela que una carta de calentólogos enviada a The Times fue redactada con la inestimable ayuda de Greenpeace…
El material tardará en ser examinado, pues incluye cientos de correos, documentos científicos, datos contables sobre los fondos recibidos para la investigación y hasta el código empleado para las reconstrucciones del clima pasado, ése que siempre se han negado a enviar a los escépticos para su examen y ha tenido que ser reconstruido por los estadísticos McIntyre y McKitrick.
¿Por qué no está esta noticia en los medios?
Probablemente sea el mayor escándalo científico en muchos años, sin embargo los medios de comunicación han sido muy lentos en comenzar a difundir los detalles de este caso. En algunas regiones, como América Latina y Uruguay, la noticia directamente no existe. ¿Por qué será?
Habría que preguntarle a los medios. ¿Será que tomaron partido de antemano por las teorías alarmistas en relación al cambio climático y esta noticia de algún modo les pincha el globo?
CN va a difundir todas las noticias importantes sobre el tema porque cree que el mundo tiene que tomar decisiones graves sobre el calentamiento global y no puede depender de científicos nucleados en un movimiento político internacional anticapitalista que ahora se sabe que maquilla estadísticas e investiga el fenómeno con subjetividades increíbles. Lamentablemente, la mayoría de esas noticias van a estar en inglés, dada la débil cobertura periodística que el asunto tiene en general.

El calentamiento global y los pobres

agosto 7, 2009

Algo curioso pasó mientras se salvaba a los pobres del mundo de la devastación del calentamiento global. Los pobres le dijeron a los alarmistas del calentamiento que se borraran.
Hace poco el Foro Humanitario Mundial, presidido por el ex Secretario General de la ONU Kofi Annan, emitió un informe advirtiendo que si el mundo no se pone de acuerdo en “el más ambicioso acuerdo internacional nunca negociado” sobre calentamiento global en la próxima conferencia en Copenhagen, vendrá “hambruna masiva, migración masiva y enfermedad masiva”.
Según el informe de Annan, los desastres inducidos por el cambio climático suman ahora 315,000 muertes anuales y U$S 125.000 millones en daños, cifras que se proyecta que aumenten a 500,000 muertes y U$S 340.000 millones en daños para 2030. Estas cifras son fuertemente desafiadas por el experto en tendencias de desastres Roger Pielke Jr. de la Universidad de Colorado, quien las ha definido como “un modelo de cómo mentir con estadísticas”.
Pero olvídense de todo eso. La movida más interesante se dio en Nueva Delhi a fines de julio cuando el Ministro de Medio Ambiente de India le dijo a la visitante Secretaria de Estado Hillary Clinton que de ningún modo India firmaría un acuerdo global para limitar las emisiones de carbono.
“No hay razones para la presión que nosotros, que tenemos una de las emisiones per cápita más bajas, estamos soportando para que bajemos nuestras emisiones,” le dijo el ministro indio a Clinton. Y agregó que “como si esas presiones no fueran suficientes, también nos amenazan con tarifas de carbono sobre nuestras exportaciones a países como el suyo”. Los chinos –el mayor emisor mundial de CO2– le dijeron a la administración Obama esencialmente los mismo.
Alrededor del 75% de los indios –unos 800 millones de personas– viven con U$S 2 diarios o menos. En China, esta cifra representa un 36%, o unas 480 millones de personas. Esto significa que estos dos gobiernos solamente son responsables de una de cada dos personas que viven con ese nivel de ingresos.
Si el cambio climático es la amenaza que Annan dice que es, India y China tendrían que estar ansiosos por llegar a Copenhagen. ¿Por qué no lo están?
Si escuchamos a los alarmistas del clima, es todo culpa de Estados Unidos. “De lo que los chinos son culpables es de emular el modelo económico americano”, escribió el año pasado el ambientalista Jacques Leslie en el Christian Science Monitor.
Los hechos cuentan una historia diferente. Cuando Deng Xiaoping comenzó a introducir elementos de la economía de mercado en 1980, la expectativa de vida al nacer en el país era 65.3 años. Hoy llega a 73 años. En India, la expectativa de vida creció de 52.5 años in 1980 a 67 años hoy. Si esta es la consecuencia de seguir el “modelo económico americano”, entonces más países pobres deberían seguirlo.
¿Y qué hay sobre la polución total en India y particularmente en China? Según Leslie, las emisiones de CO2 están asociadas con contaminantes comunes como partículas de materia, desperdicios tóxicos y todo los demás, típicamente asociados con un medio ambiente degradado. No es así. Estados Unidos y China producen cantidades equivalentes de dióxido de carbono. Pero traten de nombrar una ciudad de Estados Unidos cuya calidad de aire sea aún remotamente tan mala como la de Beijing, o un río de Estados Unidos tan contaminado como el Han. No podrán. Estados Unidos, el país más rico e industrializado es también, por lejos, el más limpio.
La gente que vive en países del Tercer Mundo –como México, donde me crié– entienden esto, aún cuando los ambientalistas del Primer Mundo no lo entienden. Las personas que viven en países opresivos del Tercer Mundo, como China, también entienden que no es sólo mayor riqueza que lleva a un mejor medio ambiente, sin que mayor libertad también ayuda.
Volviendo al Sr. Leslie, su queja de que China se ha convertido en una sociedad demasiado consumista, también en el molde americano, es también ridícula. China registra una de las tasas de ahorro personal más altas del mundo –50%– contra 2.7% de Estados Unidos. La verdadera fuente del problema de polución de China es su política industrial estatal dirigida a la producción, y las empresas estatales (especialmente en sectores “sucios” como el carbón y el acero) que se esfuerzan por cumplir con las cuotas de producción, y gerentes nombrados por el estado que no tienen problema en soslayar temas como la seguridad o la responsabilidad ambiental, y que típicamente tienen un apoyo político que los pone a salvo de cualquier crisis pública.
En otras palabras, los problemas de polución de China no son un subproducto de políticas de laissez-faire y consumismo rampante, sino del sofocante control del régimen sobre la economía. Una China más libre sería una China más limpia.
Aquí hay una lección para los que creen que los problemas ambientales del mundo necesitan una nueva era de dirigismo. También debería ser una lección para los que dicen entender los problemas de los pobres mejor que los mismos pobres. Si el calentamiento real es realmente la catástrofe que dicen los alarmistas, lo menos que pueden hacer por sus víctimas es no tratarlos con condescendencia mientras los empobrecen con la oferta.
Tomado del artículo titulado “Global Warming and the Poor. Why India and China don’t care much about climate change” por Bret Stephens. Wall Street Journal, 04-08-2009.

Grandes negocios detrás del movimiento verde

mayo 21, 2009

Algunos líderes empresariales están haciendo buenas migas con políticos y científicos para exigir acciones rápidas y drásticas en materia de calentamiento global. Este es un nuevo giro de una muy vieja práctica: las empresas que usan las políticas públicas para llenar sus bolsillos.
La estrecha relación entre estos grupos recuerda la relación entre los fabricantes de armas, investigadores y las fuerzas armadas de Estados Unidos durante la Guerra Fría. Al respecto, el presidente Dwight Eisenhower hizo aquella famosa advertencia sobre el poderío del “complejo militar-industrial”, previniendo que “el potencial para el desastroso ascenso de un poder desubicado existe y persistirá”. Le preocupaba que “hay una tentación recurrente en creer que alguna acción espectacular y costosa podría convertirse en la solución milagrosa de todas nuestras dificultades actuales”.
Esto se ajusta perfectamente al cambio climático. Nos dicen que la única manera de responder al calentamiento global son carísimas regulaciones sobre las emisiones de carbono, a pesar de que existe amplia evidencia de que esta estrategia no pasa una prueba básica de costo/beneficio. Debemos preguntarnos si está emergiendo un “complejo climático-industrial”, que presiona a los contribuyentes para que traslade dinero para complacer a aquellos que esperan ganar.
Este fenómeno estará en exhibición en la Cumbre Mundial Empresarial sobre Cambio Climático que se realizará en Copenhagen este fin de semana. Los organizadores esperan presionar a los líderes políticos para que hagan promesas más drásticas cuando negocien la sustitución del Protocolo de Kyoto en diciembre.
Naturalmente muchos ejecutivos estan genuinamente preocupados sobre el calentamiento global, pero muchos de los más vocales esperan lucrar con las regulaciones del carbono. El término utilizado por los economistas para definir su comportamiento es “buscadores de rentas”.
El mayor fabricante mundial de turbinas de viento Vestas, miembro del Copenhagen Climate Council, urge a los gobiernos a invertir fuertemente en el mercado de viento. Patrocina el segmento “Clima en Peligro” de CNN, y apoya aquellas políticas que aumentarían los ingresos de Vestas. Otro miembro del consejo, la empresa de inversiones verdes Generation Investment Management, propiedad de Al Gore, advierte sobre los riesgos significativos para la economía de EEUU si no se establece rápidamente un precio al carbono.
Aún las compañías que no están demasiado involucradas en el negocio verde esperan ganar. Las empresas europeas ganaron decenas de miles de millones de euros en los primeros años del Sistema Europeo de Intercambios, cuando recibieron cuotas gratuitas de emisión de carbono.
Las compañías y grupos de interés americanos involucrados en el cambio climático contrataron a 2,430 lobbyistas sólo el año pasado, un 300% más que hace cinco años. Cincuenta de las mayores empresas eléctricas de EEUU gastaron 51 millones de dólares en lobbyistas en sólo seis meses.
La masiva transferencia de riqueza que muchas empresas buscan no es necesariamente buena para el resto de la economía. España ha sido proclamada como ejemplo mundial de asistencia financiera a compañías de energía renovable para crear trabajos verdes. Pero una investigación muestra que cada nuevo puesto de trabajo le cuesta a España 571,138 euros, con subsidios de más de un millón de euros requeridos para crear cada nuevo puesto en una industria de viento no competitiva. Además, estos programas resultaron en la destrucción de casi 110,000 empleos en otras áreas de la economía, o 2.2 empleos por cada nuevo puesto creado.
La Cumbre Mundial Empresarial escuchará a “líderes de las ciencias y las políticas públicas” aparentemente seleccionados por sus visiones aterradoras del calentamiento global. Por ejemplo estará James Lovelock, quien cree que la mayor parte de Europa se convertirá en un desierto, y que Londres estará bajo agua en 30 años; Sir Crispin Tickell, quien sostiene que la población del Reino Unido debe ser reducida en dos tercios para que el país pueda enfrentar el calentamiento global; y Timothy Flannery, quien advierte que el nivel del mar se elevará tan alto como “un edificio de ocho pisos”.
La libre expresión es importante, pero esas visiones catastróficas están muy lejos de la opinión científica prevaleciente, y van mucho más allá de las cuidadosas conclusiones del panel de científicos sobre cambio climático de Naciones Unidas. En lo que tiene que ver con el aumento del nivel del mar, por ejemplo, las Naciones Unidas proyectan un aumento de entre 7 y 23 pulgadas para 2100; considerablemente menos que un edificio de un piso.
Habría un escándalo -y con razón- si las grandes petroleras organizaran una conferencia sobre cambio climático e invitaran sólo a los que niegan el cambio climático.
La sociedad entre empresas interesadas, politicos demagogos y activistas alarmistas es verdaderamente una alianza non sacta. El complejo climático-industrial no promueve la discusión sobre cómo superar este desafío de una manera que sea lo mejor para todos. No deberíamos sorprendernos o impresionarnos si aquellos que esperan lucrar sean los mas estridentes en su llamado a los políticos para que actúen. Gastar una fortuna en regulaciones mundiales del carbono beneficiará a unos pocos, y costará una enormidad a todos los demás.
Tomado del artículo titulado “The Climate-Industrial Complex. Some businesses see nothing but profits in the green movement” por Bjorn Lomborg. The Wall Street Journal, 21-05-2009, pag. A19. Lomborg is director del think tank Consenso de Copenhagen, y autor del libro “Cool It: The Skeptical Environmentalist’s Guide to Global Warming” (Knopf, 2007).

¿Hay luces para apagar?

marzo 27, 2009

Mañana se cumplirá “La Hora del Planeta”, una iniciativa que involucra a más de 2.800 ciudades de 84 países. El objetivo es impulsar un acuerdo global que permita establecer un frente de lucha contra el cambio climático y para llegar a tal objetivo se propuso apagar durante una hora las luces no esenciales de casas y edificios –públicos y privados– durante una hora. La medida se aplicará en cada uno de los 24 husos horarios en los que de 20.30 a 21.30 horas se apagarán las luces en todo el mundo.
Varias compañias locales, mayormente internacionales, aprovecharon la bolada para hacer publicidad gratis “sumándose” a la campaña de corrección medioambiental. En efecto, Coca Cola, Lksur, Improfit, Unilever, C.A.F.O, McCann Erikson Premium, Deres, Cempre, Credit Agricole, Punto Ogilvy, y República AFAP apagarán sus edificios y cartelería publicitaria.
¿Usted va a apagar la luz?
-“¿Y usted se va a plegar al “frente de lucha contra el cambio climático” apagando las luces de su casa a la hora señalada?”-, le pregunta un periodista a un transeunte que camina por el medio de la calle Tristan Narvaja para que no lo roben o violen en la vereda.
-“Hace 20 años que nos plegamos ‘al frente’ en Montevideo”-, contesta el peatón.
-“Me refería a ‘La Hora del Planeta'”-, aclara el periodista.
-“No alcanzo a ver la hora”-, replica el peatón con algo de impaciencia mientras miraba su reloj a la luz roja del semáforo. -“Pero si acá en Montevideo es una boca de lobo todas las noches, todo el año. Desde hace 20 años. Y desde antes también…”- agrega con sorna.
El periodista intenta seguir con la entrevista pero el peatón ya agarró viento en la camiseta: -“Estamos podridos de ayudar al planeta por estos lados. No se ve ni la Colonia. Nunca. Y además ayudar al planeta no paga. Porque vienen los chorros y te despluman. Y encima te cagan a palos”- se explayó levantando un poco la voz.
El peatón siguió rumbeando por el repecho de Tristán Narvaja con el periodista atrás. La entrevista ya había terminado.

Montevideo, tu casa…

marzo 23, 2009

Desde el carrito

julio 23, 2008


Después de 20 años de partido único en Montevideo (si, una generación!!), Montevideo es la ciudad más mugrienta del mundo, además de ser una de las más poceadas y de las más oscuras. Además, la capital progresista del Uruguay ofrece al visitante extranjero ese toque medieval de los miles de carros tirados por caballos que recorren sus calles, día y noche, revolviendo la basura de los contenedores.
Esos mateos de la basura y sus tripulantes han estado siempre entre los principales destinatarios de las políticas solidarias y compañeras de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM). En efecto, desde que el magnánimo Tabaré Vázquez iniciara el interminable reinado progresista en Montevideo se otorgó a los hurgadores patente de corso para controlar la ciudad. Se repartieron matrículas para los carritos. Siempre se buscó legitimar una actividad a todas luces ilegítima e inútil, ya que los montevideanos pagan con su trabajo un presupuesto multimillonario que debería servir para sacar la basura de las calles.
Pues bien, ahora la IMM ha tenido la ocurrencia de firmar un acuerdo conjunto con los ministerios de Desarrollo Social (MIDES), de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA) y de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), el el cual se comprometen a generar una ciudad más limpia para mejorar la calidad de vida de sus habitantes. Si, si. Como lo leen. Parece una mofa, y es una mofa.
Dicho acuerdo, se denomina “compromiso por la ciudad y la ciudadanía”. Pero la ciudadanía a la que se refieren los progresistas no es la que paga sufridamente los impuestos que sostienen la monarquía montevideana, sin los hurgadores. En efecto, mientras los contribuyentes viven entre la mugre, la IMM se encargará de “dignificar el trabajo de los clasificadores y hacer efectivos sus derechos a la educación, la salud y la vivienda“.
En efecto, continuando con la exitosa política de “inclusión” de los carritos en la vida montevideana, este acuerdo buscará “formalizar (más) la actividad que desarrollan”, y “elevarla a la condición de actividad ‘ambientalmente necesaria’“.
¿Cómo? ¿Que no sabe que quiere decir ‘ambientalmente necesario’? Quiere decir que la mugre va a seguir desparramada por la ciudad, y que va a seguir encontrando seres humanos adentro de los contenedores cuando vaya a tirar bolsita.
Los firmantes del convenio coinciden en que es importante la separación de los residuos en el lugar donde se originan, mediante el reciclaje de residuos sólidos. Por eso apelan a la participación de la sociedad, por lo que el acuerdo implica la sensibilización de la comunidad sobre la conveniencia de la separación y el reciclaje desde el hogar.
Lo noto confuso. Esto es muy sencillo. Eso quiere decir que a los que pagamos impuestos y nos manejamos en el basural nos van a apretar para que, antes de bajar a saludar al cristiano que está adentro del contenedor, separemos en dos bolsitas los resíduos sólidos de los asquerosos. Para ayudar a la flota de los carritos, vio?
Como si insistir en la formalización de los hurgadores, y hacer efectivos sus derechos a la educación, la salud y la vivienda, fuera insuficiente, el acuerdo también apoyará a grupos de clasificadores que quieren organizarse y no saben de qué forma hacerlo.
En fin, las elecciones están a la vuelta de la esquina y las encuestas vienen de nalgas. Los montevideanos son enteramente responsables y copartícipes de su destino.

junio 17, 2008


Ehrlich está en todos lados.