Archive for the ‘Libros’ Category

“La Vida de Nosotros”

septiembre 7, 2010

El periodista y escritor Álvaro Alfonso, presentó su nuevo libro “La vida de Nosotros”, en el que rescata historias de las escuchas telefónicas en Uruguay en los últimos años, incluyendo material inédito del período de la dictadura. En este video del programa “Asuntos Pendientes” de radio “El Espectador” Alfonso da detalles de su investigación.

Alfonso fue procesado por “difamación” por haber escrito en otro libro de su autoría — “Secretos del PCU” — un dato que obtuvo de fuentes militares: que el edil comunista Carlos Tutzó “colaboró” con la dictadura. Además del procesamiento, la fiscal del caso pidió la incautación de dicha edición. Como en la dictadura, en la Alemania nazi, o en “Fahrenheit 451”.

La fiscal que pidió el procesamiento de Alfonso y la requisa de su libro fue Ana María Tellechea, la misma que llegó a La Habana el 28 de diciembre de 2008 en el vuelo 202 de la empresa Copa Airlines, junto con su colega Mirtha Guianze y otras personas, para asistir, el 1º de enero de 2009, a los festejos de los 50 años de la revolución cubana y al establecimiento del régimen comunista en la isla. En ese mismo momento de celebración, en las prisiones cubanas  se pudrían casi tres decenas de periodistas y escritores cuyas obras habían sido incautadas y quemadas por el gobierno de Fidel Castro (1).

(1) “El regreso de Torquemada” por Raúl Ronzoni.

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Justicia politizada

agosto 28, 2009

El catedrático en derecho penal y abogado Miguel Langón presentó recientemente su libro “Defensas penales: el caso del Escuadrón de la Muerte”, en el cual criticó que el fiscal del caso “desconoce los hechos” y que hay una “excesiva politización de la Justicia, según informó “Últimas Noticias” el 18-08-2009.
Al presentar el libro de su colega, el penalista Pedro Montano señaló que “se ha pretendido contar el plazo de prescripción desde que cambiaron las circunstancias políticas, incluso en algunos casos pretendiendo que sólo debería contarse desde la asunción de este gobierno”.
Montano también subrayó que “ninguna mayoría puede hacer verdadero lo que es falso”, en relación a la denunciada presunta existencia del Escuadrón de la muerte. En igual sentido, Langón apunta en su obra que “una arrolladora y prepotente propaganda se ha vertido sobre estos hechos (el Escuadrón de la Muerte) hasta hacerlos considerar una verdad”.
En relación a la causa contra el empresario Miguel Sofía y los ex agentes de la DNII, Washington Grignoles, Pedro Freitas y Jorge Grau, Langón remarcó que el caso “se está estudiando por tercera vez” y que esto implica una “flagrante violación” del principio de no juzgar dos veces por el mismo delito.
El ex fiscal destacó que en su momento la Justicia militar no encontró culpable a Bardesio y criticó al ex fiscal del caso, Ricardo Perciballe, porque imputó a uno de los detenidos un homicidio (de Ramos Fillipini) que “ni siquiera Bardesio” señaló. “Un fiscal debe descubrir los hechos y nos los descubre porque los desconoce”.
Langón denuncia asimismo que la retención del ex fotógrafo policial Nelson Bardesio, a la espera de su extradición desde Argentina, es errónea, como basarse en su testimonio durante su secuestro a manos del MLN para encarar el expediente por el Escuadrón. “Se mandó detener internacionalmente a la víctima de un acto criminal”, subraya.
El jurista apunta que “aún admitiendo que dicho plazo empezó a correr desde el 1° de marzo de 1985, todos los delitos cometidos durante el período de facto estarían prescriptos a partir del 1° de marzo de 2005”.
El ex fiscal penal cita incluso al canciller Gonzalo Fernández, quien sostuvo que “se ha producido la lamentable consolidación de la impunidad de los distintos públicos que incurrieron en violaciones de derechos humanos durante la pasada dictadura militar uruguaya”.
Por su parte, el abogado Gastón Chávez expresó que la extensión de los plazos de prescripción en 1/3, como habilita el Código Penal, sólo se aplica si el juez considera al indagado como peligroso y que la peligrosidad debe medirse actualmente y no porque el indagado haya sido peligroso en el pasado.
“Los jueces han reinterpretado el Código en clave de culpabilidad”, criticó Chávez y acotó que “se confunde la peligrosidad con la culpabilidad”, que castiga a “un delincuente histórico”. En tanto, Montano dijo que se está ante “un derecho penal de autor, del enemigo”. Langón, en igual sentido, dijo que en Uruguay existe “un elevado grado de politización de la Justicia”.
Comentario relacionado: “Derecho penal para enemigos”, 20-05-2009.

Manual para indecisos

agosto 26, 2009

Adolfo Castells presentó recientemente su último libro sobre el progresismo que nos aqueja. Se trata de “Manual para Indecisos. Elecciones Uruguayas 2009″*, donde Castells repasa lo actuado por el gobierno de Tabaré Vázquez en materia de relaciones internacionales, sindicalismo, negocios presuntamente espurios y las reformas de la salud y de la educación.
Se trata del tercer libro de Castells sobre el gobierno del Frente Amplio. El primero, La gran ilusión, el progresismo uruguayo, surgió en el comienzo de la administración que fue sucedido por Carnaval y populismo autoritario, la realidad del progresismo uruguayo, que agotaron dos ediciones.
En esta nueva obra, Castells prosigue denunciando la falta de respuesta a los grandes temas, las incompetencias, las improvisaciones, el doble discurso, del gobierno frentista, así como desarrolla las razones para no votar al Frente Amplio y previene de los peligros que aparejaria un segundo período en el poder de este populismo autoritario uruguayo, encaminando al país a adoptar el tipo sociedad que en otras latitudes representan los Chávez, los Evo Morales, los Correa y los Ortega.
(*) “Manual para Indecisos. Elecciones Uruguayas 2009”. Artemisa Editores, Montevideo, 2009.

Saramago y Toyos van a misa juntos

agosto 15, 2009

Existe la multinacional de la bondad, la buena onda y la corrección política; una multinacional que tiene dioses y obispos, sus profetas y apóstoles y está muy emparentada con las iglesias y las religiones. La multinacional de la esperanza, del progresismo y del antiimperialismo. Uno de sus apóstoles más notorios es José Saramago.
Vista en retrospectiva, toda la obra de Saramago parece haber sido concebida para ganar el Premio Nobel. Pero después del Nobel nada de lo escrito por Saramago valió realmente la pena. Ahora, Saramago publica “El cuaderno”, sus textos escritos entre 2008 y 2009 en el blog josesaramago.org. La escritura en los blogs tiende a ser urgente, breve, contundente. Así son los textos de Saramago. Como buen profeta de la Iglesia de la Corrección Política, tiene tres o cuatro enemigos contra los que insiste: George Bush, Silvio Berlusconi, la Iglesia Católica e Israel.
Alguien que habla tanto contra la Iglesia Católica pertenece, sin embargo, a una iglesia tan pecadora como la que critica. Es que a Saramago le molestan algunas iglesias, pero no le molestan otras. Condena los crímenes de HItler, pero no los de Stalin. Y critica a Israel, pero no a Venezuela. Y se burla de Bush y Berlusconi, pero no hace referencia a Chávez.
Después de los crímenes de Stalin, de las purgas y las delaciones, de los silencios cómplices y las miradas para los costados, un comunista como Saramago no podría escribir el siguiente párrafo:
“Si yo formara parte del gremio cristiano, el catolicismo vaticano tendría que interrumpir durante un momento los espectáculos estilo Cecil B. DeMille en que ahora se complace, para darse el enojoso trabajo de excomulgarme, aunque, cumplida esa obligación burocrática, se quedaría mano sobre mano: ya le escasean las fuerzas para proezas más atrevidas, puesto que los ríos de lágrimas llorados por sus víctimas empaparon, esperemos que para siempre, la leña de los arsenales tecnológicos de la primera inquisición”.
El comunista Saramago habla como si ese párrafo no pudiera ser aplicable a su partido, con sus purgas, su inquisición, sus excomuniones, sus víctimas y sus asesinatos. Es la vieja ley de la balanza despareja. Se habla con vehemencia de algunos “pecadores” en nombre de algún principio “moral” o “religioso”, pero se olvidan otros “pecados”, otras “inmoralidades”, otras “blasfemias”.
Cada tarde, cuando escucho la demagogia barata y egocéntrica de Julio Toyos en “Esta boca es mía”, me acuerdo de Saramago. Saramago sería perfecto como panelista de ese programa. Saramago es mejor escritor que Toyos, obviamente. Pere su cháchara es similar a la del filósofo del fútbol. Dice que Hillary Clinton debería usar el apellido de su padre. Que el mundo es de las mujeres luchadoras. Que hay una crisis moral. Que hay una esperanza con Obama, un presidente negro. Y bobadas por el estilo.
Es que Toyos y Saramago militan en la misma multinacional. Las multinacionales son malas, si. Todas, salvo la de ellos
.
Tomado del artículo titulado “La internacional moralista” por Gustavo Escanlar. “Búsqueda”, 09-07-2009, pag. 32.

Lucas 23:26-49

abril 10, 2009

26 Cuando le llevaban, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevará detrás de Jesús.
27 Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por él.
28 Jesús, volviéndose a ellas, dijo: «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos.
29 Porque llegarán días en que se dirá: ¡Dichosas las estériles, las entrañas que no engendraron y los pechos que no criaron!
30 Entonces se pondrán a decir a los montes: ¡Caed sobre nosotros! Y a las colinas: ¡Cubridnos!
31 Porque si en el leño verde hacen esto, en el seco ¿qué se hará?
32 Llevaban además otros dos malhechores para ejecutarlos con él.
33 Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
34 Jesús decía: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen.» Se repartieron sus vestidos, echando a suertes.
35 Estaba el pueblo mirando; los magistrados hacían muecas diciendo: «A otros salvó; que se salve a sí mismo si él es el Cristo de Dios, el Elegido.»
36 También los soldados se burlaban de él y, acercándose, le ofrecían vinagre
37 y le decían: «Si tú eres el Rey de los judíos, ¡sálvate!»
38 Había encima de él una inscripción: «Este es el Rey de los judíos.»
39 Uno de los malhechores colgados le insultaba: «¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!»
40 Pero el otro le respondió diciendo: «¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena?
41 Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho.»
42 Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino.»
43 Jesús le dijo: «Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso.»
44 Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona.
45 El velo del Santuario se rasgó por medio
46 y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: «Padre, = en tus manos pongo mi espíritu» = y, dicho esto, expiró.
47 Al ver el centurión lo sucedido, glorificaba a Dios diciendo: «Ciertamente este hombre era justo.»
48 Y todas las gentes que habían acudido a aquel espectáculo, al ver lo que pasaba, se volvieron golpeándose el pecho.
49 Estaban a distancia, viendo estas cosas, todos sus conocidos y las mujeres que le habían seguido desde Galilea.

El New Deal, la hoja de ruta de Obama, fue un fracaso

febrero 25, 2009


“Era mayo de 1939. En menos de dos años el Imperio del Japón arruinaría el espléndido aislamiento (un término que en realidad refiere a un período en la política exterior británica) de Estados Unidos, y lo arrastraría a la Segunda Guerra Mundial, terminando así con la Gran Depresión.
Pero en aquella tarde de mayo, los congresistas agonizaban sobre los persistentes males de la economía. Ninguna recesión previa había durado ni la mitad de aquella. La tasa de desempleo había superado nuevamente el 20%, aunque ya habían pasado siete años desde el inicio del New Deal. Henry Morganthau, el Secretario del Tesoro de Roosevelt estaba informando al Congreso con brutal honestidad sobre los resultados del más grande (hasta ese momento) experimento de política fiscal keynesiana:
Intentamos gastando dinero. Estamos gastando más de lo que lo hacíamos antes y no funciona. Mi propósito es uno sólo, y si estoy equivocado… que alguien más ocupe mi puesto. Quiero que el pueblo tenga lo suficiente para comer. Nunca pudimos cumplir con nuestras promesas… Digo que luego de ocho años de esta Administración tenemos la misma cantidad de desocupados que cuando empezamos… Y una enorme deuda que pagar.
Burton Folsom Jr. en su nuevo libro New Deal or Raw Deal ha desenterrado la cita de arriba y mucho más, un hallazgo histórico de extraordinaria actualidad.
El New Deal ha sido canonizado por los historiadores, pero Folsom nos recuerda que se trató de una serie de decisiones políticas hechas por políticos. Las motivaciones políticas a menudo determinaron el destino de los fondos federales. Los promotores del New Deal querían aliviar el sufrimiento, pero las víctimas en aquellos estados sólidamente demócratas como los del Sur Profundo eran menos importantes para ellos que aquellas de los estados cambiantes como New Jersey y Pennsylvania.
Como política económica, el New Deal fue un desastre. Sin embargo, los republicanos no pueden dormir pensando en que, como estrategia política, el New Deal fue muy efectivo. ”
Tomado de la columna titulada “Back to the Future?” por Mona Charen. National Review Online, 24-02-2009

Historia que se pretende deformar y ocultar

enero 16, 2009

En los últimos tiempos se editaron dos libros que hacen un aporte extraordinario al estudio de la historia reciente del Uruguay. Son dos libros muy diferentes. Uno refleja la experiencia de uno de los mayores estadistas uruguayos del siglo XX. El otro es un trabajo enciclopédico de un reconocido periodista, ajedrecista y profesor de historia. Sin embargo, ambos libros narran una historia que hoy aparece cuestionada y se quiere suplantar por una historia oficial fraguada en el poder progresista.
En el cuarto volúmen de “Orientales. Una historia política del Uruguay” Lincoln Maiztegui cubre el tumultuoso período que va desde los prolegómenos de la dictadura en 1972 hasta el regreso a la democracia en 1985. En su introducción el autor dice que “lo más terrible de este período, sin duda el más sombrío de la historia nacional, es que más allá de oportunistas, prevaricadores y sádicos, que nunca faltan, no es posible trazar una línea divisoria tajante entre buenos y malos, ángeles y demonios, víctimas y victimarios. Todos, militares y civiles, personeros del régimen y opositores, y en particular esa ‘mayoría silenciosa’ que constituye la esencia de todo pueblo, fueron, en diverso grado, víctimas en una suerte de enajenación colectiva que transformó la faz otrora plácida y autosuficiente del país en una máscara de doliente rictus. A lo largo de estas páginas, que esperamos sirvan para enmendar los mitos y leyendas que, a veces involuntariamente y otras con clara intencionalidad política, se han hecho correr sobre aquellos años, se trata de hacer realidad una vieja máxima que dice que las víctimas merecen compasión, pero que son los victimarios los que necesitan que se les comprenda. No para emitir un juicio moral, que en definitiva es y será siempre personalísimo, sino para asegurarse, hasta donde sea posible, que la pesadilla ha terminado y no podrá regresar jamás.”

Por su parte, “La agonía de una democracia” del ex presidente Julio María Sanguinetti se concentra en el período aproximado de diez años en que el país derivó hacia la dictadura militar. En la introducción Sanguinetti escribe que “el 8 de febrero de 1973 irrumpe el Ejército en el escenario político nacional. Desacata al presidente y emite dos comunicados con su programa. Pese al apoyo de la Armada comandada por el contralmirante Zorrilla, el presidente Bordaberry capitula en la base de Boiso Lanza. Este proceso de decaimiento institucional culminará en la madrugada del 27 de junio del mismo año, cuando el Ejército cierre el Parlamento y lo ocupe por la fuerza. Se clausura así una década de enfrentamientos, iniciada en 1963, cuando se registró la primera acción de una violencia política dirigida a sustituir el régimen democrático por un gobierno revolucionario, inspirado en Cuba. En el escenario mundial de la guerra fría, el pueblo uruguayo se deslizará hacia un enfrentamiento al que nadie será ajeno. La irrupción militar es el último acto de esta tragedia, que abrirá el amplio espacio histórico de otra, una dictadura que ocupará otra década; ella no se explica, sin embargo, sin la aparición anterior de la guerrilla. En esa dialéctica de la fuerza se perderá primero la tolerancia y luego la libertad.”
Historia oculta
Estos libros describen hechos históricos que se vienen deformando y ocultando desde hace muchos años, y que el actual gobierno progresista pretende borrar mediante la fabricación de una historia oficial que se inculca a la fuerza en todos los institutos de enseñanza del país.
En efecto, gracias al monopolio de la enseñanza vigente, los maestros y los profesores de historia de todo el país le enseñarán a nuestros hijos lo que manda el programa oficial diseñado por funcionarios del gobierno progresista. No importa si nuestros hijos van a caballo a un liceo rural o en auto a un instituto que cuesta 5.000 dólares anuales. Todos aprenderán las mismas mentiras sobre la historia reciente.
Por lo tanto, parece improbable que libros como los que comentamos hoy puedan ser estudiados en una clase de historia, al menos mientras no cambien las estructuras y los programas educativos.

Mitos tupamaros al descubierto

enero 8, 2009

Tupamaros criticando a tupamaros. Cosa rara. Lo logra el periodista Leonardo Haberkorn en un libro imperdible, “Historias tupamaras”, que pudo titular “Demoliendo mitos del MLN”. Son sus ex dirigentes, entre ellos uno de sus fundadores, Efraín Martínez Platero, quienes analizan la guerrilla sin elogiarla o justificarla como ocurre en la literatura reciente sobre el tema. Son disidentes que rebaten la historia oficial de la guerrilla, esa que algunos, entre ellos Fernández Huidobro y José Mujica (de quien se dice que no fue “líder histórico” del MLN) han ido elaborando.
El autor cita seis mitos contradichos. El primero, el más importante: que los tupamaros nacieron para enfrentar el golpe de Estado y defender la democracia. Aunque la fecha de su primer golpe lo desmiente -julio de 1963, o sea diez años antes de la ruptura institucional- era preciso que un auténtico “histórico” del MLN lo ratificara. Martínez Platero niega que los tupamaros quisieran “defender la democracia” sino que alentaban “un objetivo socialista clarísimo, procubano” que era “hacer la revolución”.
Otro mito derribado es que el MLN fue “totalmente inocente del ascenso militar”. “Nosotros contribuimos a crear en el país una situación de desprestigio de las instituciones… Y en esa medida ayudamos a que los militares encontraran un campo más propicio para el golpe de Estado”, reconoce Kimal Amir, fundador del 26 de Marzo, brazo político del MLN.
Otros testimonios confirman que la entrada del Ejército en escena fue algo buscado por la guerrilla bajo el lema “cuanto peor, mejor”.
Un tercer mito, que el MLN perdió por causas ajenas a su propuesta política, es rechazado por los entrevistados que dicen que su error fue creer que un “foco” de guerrilleros iluminados bastaba para “despertar a las masas” y encender la revolución. La tesis oficial de que fueron vencidos por la traición de ciertos dirigentes, pero no por errores propios (como su “militarismo” exacerbado), es descartada.
El cuarto mito cuestionado es el que niega que el MLN practicara el terrorismo, algo insostenible si se recuerdan los atentados con bombas, algunos tan sangrientos como el del Bowling de Carrasco, o la muerte de inocentes en el copamiento de Pando. Los asesinatos del peón Pascasio Baez y del delincuente Roque Arteche (masacrado a fierrazos), prueban que los tupamaros reinstauraron la pena de muerte en un país que la había abolido.
El quinto mito es el del MLN “como modelo de virtud y ámbito de felicidad total”. Las historias recreadas en este capítulo distan de ser un cuento de hadas.
La “literatura de las virtudes” de la guerrilla, incluidos los tiempos en prisión, queda desmentida por sus protagonistas que describen situaciones penosas y tragedias personales y familiares poco conocidas.
El sexto y último mito se relaciona con los tupamaros renunciantes en 1974, de quienes se dijo que le “pegaron un tiro en la nuca al MLN”. Los disidentes (varios de ellos son voces de este libro) explican cómo tras el golpe de Estado concluyeron en que todo intento de alzarse en armas contra los militares era inútil, alargaría la dictadura y terminaría en un “baño de sangre”. Por su realismo fueron condenados, en particular en los escritos de Fernández Huidobro.
En suma, “Historias tupamaras” descorre el velo sobre la cara oculta del MLN y lo hace con un trallazo seco, directo, de pocos adjetivos y opiniones del lúcido periodista que lo escribió.
Transcripción del artículo “Seis mitos tupamaros” por Antonio Mercader. “El País”, 07-01-2009

Tabú: discriminación rampante a los afrouruguayos

diciembre 5, 2008

La sociedad uruguaya es discriminadora. La escuela es donde más ocurre la segregación. La niña negra “siempre es la vendedora de pasteles” en las fiestas de fin de curso. Estas son algunas conclusiones de una publicación presentada ayer. El libro “Población Afrodescendiente y Desigualdades Étnico – Raciales en Uruguay” muestra la realidad de los afrodescendientes en el país desde su llegada a partir de fines del 1700 -como esclavos traídos de África- hasta la actualidad, según informó “El País” el 04-12-2008.
El 10,2% de la población de Uruguay es afrodescendiente. La mayoría de las personas negras del país son jóvenes y pobres, indicó Wanda Cabella, cuando le llegó el turno de presentar el capítulo sobre el “Panorama de la infancia y la adolescencia en la población afrouruguaya”. En los menores de 20 años la proporción de personas afro alcanza el 13,8%.
La proporción de niños y adolescentes negros que está por debajo de la línea de pobreza es significativamente mayor que la de los niños y adolescentes blancos. Un 57% de los menores de 19 años afrodescendientes viven por debajo del límite, mientras que entre los blancos la cifra baja al 28,5%. La información para realizar la investigación fue extraída de la Encuesta Nacional de Hogares del Instituto Nacional de Estadística de 2006 y 2007.
El 50% de los niños afrouruguayos está en el sector más desfavorecido de la sociedad y sólo el 3,2% se ubica en el más favorecido. En el caso de la cobertura de salud de niños y adolescentes la investigación indica que “no se registran desigualdades raciales”. Los niños afrodescendientes tienen mayores probabilidades de pasar al menos parte de su infancia en un hogar monoparental (con un solo padre).
A esta situación se suma que los niños afro tienen madres con menos recursos para asegurar el bienestar económico del hogar. Y sus madres son más jóvenes. “Esto significa que en general ganan menos porque el ingreso aumenta con la edad. Y las mujeres jóvenes tienen tasas más altas de desocupación”. Además, las madres de estos niños tienen casi dos años menos de educación que las de los blancos. Por esto “es esperable que las condiciones en el mercado laboral sean peores”, establece el libro.
Más de la mitad de las madres de los afrodescendientes no tienen empleo (53%) y es claramente mayor la proporción de las que tienden a tener trabajos irregulares. El 54% de las mujeres afrodescendientes no hacen aportes jubilatorios, mientras que lo mismo ocurre en el 37% de las madres de niños blancos. Esto confirma que tienen una menor capacidad de generar recursos, lo que repercute en la calidad de vida de sus hijos.
Entre 1996-1997 y 2007 se ensancha la diferencia entre niños y adolescentes negros y blancos, afirmó Cabella. Entre 1996 y 1997 la brecha de pobreza entre la población afro y la blanca era de 20,6% y en 2007 de 28,2%. Hoy en día, incluso en un mismo estrato de ingresos los niños y adolescentes afrodescendientes presentan condiciones de vida y resultados educativos peores que sus pares de ascendencia blanca.
La remuneración de un hombre afro es equivalente al 70% del sueldo de un blanco. Mientras que la paga promedio de las afrouruguayas equivale al 72% de la remuneración de las trabajadoras blancas. La discriminación en el ámbito laboral se refleja también en el tipo de trabajo. Un 35% de las trabajadoras afro son empleadas domésticas, frente a un 19% de las blancas.
Entre los hombres, la educación media y la experiencia en la empresa de los blancos es 1,5 y 1,4 años superior a las de sus pares negros, respectivamente. Entre las mujeres, ambas brechas son algo más significativas: 1,8 años en educación y 1,6 en experiencia en la empresa.
Algunas experiencias discriminatorias comunes que sufren los afrouruguayos “tienen que ver con los usos del lenguaje cotidiano (`trabajé como un negro chico`, por ejemplo), recibir atención de mala calidad o que no se siente nadie a su lado en el ómnibus”, indica el estudio.
La escuela primaria fue la más mencionada como ámbito discriminador. La mayor parte de las personas consultadas fueron a escuelas públicas pero también hay anécdotas de colegios privados laicos y religiosos. Gran parte de los compañeros de la escuela no comparten juegos, no se sientan al lado de los niños negros, no los invitan a cumpleaños y los agreden psicológica y físicamente. Estos niños son “excluidos de los actos escolares y, si participan, la niña afro es la vendedora de pasteles, por ejemplo”, contó Rudolf. De estas entrevistas y grupos surgió que la mayoría de los maestros y profesores minimizan los problemas raciales puntuales o incluso, en algunos casos, culpan a las víctimas.

Salió el tercer tomo de “Orientales” de Maiztegui

junio 6, 2008

El título completo del libro es: “Orientales. Una historia política del Uruguay. 3. De 1938 a 1971“. Treinta y tres años transcurrieron entre 1938, cuando comenzó la presidencia de Alfredo Baldomir, y la elecciones de 1971. Treinta y tres años en cuya proteiforme peripecia el Uruguay vivió los que fueron tal vez los momentos más eufóricos y esperanzadores de su historia, para ingresar casi abruptamente en el período más oscuro.
El lapso que aquí se aborda comenzó con los coletazos de la crisis capitalista de 1929 para abrirse a un período expansivo que la sociedad registró como destinado a eternizarse, pese a las hurañas advertencias de la “generación el 45”. Fueron los años del “neobatllismo”, signados pro la prosperidad económica, la llegada del último flujo de inmigrantes, las leyes avanzadas y la forja de un modelo social que se exhibía ante el mundo como ejemplo de integrada cohesión.
A partir de mediados de la década del 50, el juego caleidoscópico de factores diversos derivó en una inesperada decadencia de la que el país nunca más se recuperaría totalmente: la reflejó incluso el lenguaje, y los orientales debieron familiarizarse con términos “tercer mundo” o “subdesarrollo”; el optimista “Como Uruguay no hay” devino “El último que apague la luz”. A través de las páginas de este libro desfilan los años satisfechos : el Graf Spee, el retorno del batllismo al gobierno, la búsqueda de petróleo del padre Améndola, la victoria histórica de Maracaná, el Poder Ejecutivo colegiado, el tesoro de las Masilotti y tantos hechos de un país risueño y sonriente. Y también el tiempo de los sueños rotos, con la alternancia de los partidos en el gobierno, la culminación del proceso de unidad sindical, el surgimiento de la guerrilla urbana, la intolerancia y la violencia. Pasan así, como sombras de un ayer que a veces parece tan lejano y a veces tan próximo, los líderes que enfrentaron aquella metamorfosis: Luis Batlle Berres, Arismendi, Vivián Trías, José D´Elía, Nardone, Fernández Crespo, Wilson Ferreira Aldunate, Raúl Sendic, Líber Seregni y Jorge Pacheco Areco, entre otros muchos. Forjadores todos de la realidad que, con su inevitable carga de frustraciones, heroísmos y esperanzas, transitamos en la actualidad.