Archive for the ‘Lecturas’ Category

Lo vigente está vencido

enero 15, 2010

Estamos disfrutando de unas merecidísimas vacaciones. Sin embargo, el artículo de Marcos Cantera Carlomagno publicado ayer en “Búsqueda” (“Ganó la Inquisición”, pag. 32) nos impulsó a volver, aunque sólo momentáneamente, a la computadora.
Escribe Cantera Carlomagno en su artículo que “sigue teniendo vigencia en nuestra parte del planeta la identificación del judío con el capitalismo y la visión del capitalismo con un sistema injusto. Sigue teniendo vigencia entre nosotros la subestimación del conocimiento técnico y científico, la resistencia al pragmatismo en el campo de los problemas sociales y el desprecio por los aportes de otras culturas, en primer lugar la anglosajona. Por eso mismo, se aplaude aún el resentido mensaje de Rodó”.
“Sigue teniendo vigencia en nuestra parte del planeta el culto al caudillo, la fe en modelos fracasados mil veces, la creencia ciega en el dogma y el patético ideal del pobrismo.”
“Por eso, por todo eso, en Hispanoamérica se seguirá apostando por la ignorancia y por la intolerancia, por la irracionalidad y por el culto al dogma. Las fuerzas capaces de detener ese proceso milenario de decrepitud social y mental son hoy tan pequeñas que ni siquiera cuentan.”

Ahora retomamos a nuestras las vacaciones. Salud.

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Scroogeconomía

diciembre 7, 2009

Esta calamidad voluntaria de diciembre (las fiestas y los regalos) se explica en un pequeño libro siniestramente entretenido, “Scroogeconomía: por qué no hay que comprar regalos en las fiestas” de Joel Waldfogel, de la Universidad de Pennsylvania. Allí se sostiene que la cara oculta del empujón al consumo de las Navidades, que el sentido común sugiere y la investigación confirma es: los regalos que compra la gente para otras personas normalmente están desastrosamente elegidos para los gustos del receptor. Lo que los receptores pagarían por los regalos normalmente es menos de lo que pagaron los que los compraron. La medida de la ineficacia en la distribución del valor en el acto de regalar es la diferencia entre el grado de satisfacción por cada dólar gastado en el regalo y el rendimiento que habría tenido el dólar en las compras realizadas por el propio receptor.
Calculando la diferencia entre el consumo de los bienes de temporada (por ejemplo joyería, pero no gasolina) en diciembre en contraste con noviembre y enero, se obtiene una estimación superficial del gasto navideño. La estimación conservadora de Waldfogel es que en 2007, los estadounidenses gastaron 66.000 millones de dólares en regalos y produjeron 12.000 millones de dólares menos en satisfacción de lo que habrían producido si los receptores hubieran gastado esos 66.000 millones por cuenta propia.
Por lo menos el estímulo de las Navidades refuerza la economía, ¿no? Pues no, dice Waldfogel. Si todo gasto estuviera justificado en sí mismo, pagaríamos a la gente por excavar agujeros y después volverlos a rellenar — o construir puentes en los cayos de Alaska casi desiertos. El gasto es bueno si el comprador, o el receptor de un regalo, estima el valor del producto por encima de la cantidad de dinero que cuesta. De lo contrario, se produce una rebaja en la reserva de riqueza de la sociedad.
La etiqueta de las Navidades implica poner cara de póker al desenvolver un regalo inesperado que no gusta — digamos una camisa de un color decepcionante y un estilo que pasó de moda en los años 40 — y murmurar “Ay, no tenías que comprarme nada” sin revelar lo que significa eso exactamente. Precio de la prenda: $50. Valor para el receptor del regalo: $0. En realidad menos que cero, considerando el coste psicológico de la sonrisa forzada.
¿Pero, pensará usted, qué pasa con el valor sentimental? En realidad, el sentimiento que puso la persona que le regaló la camisa fea fue parecido al que puso usted cuando eligió para esa persona la vela con forma de Gandhi — desconcierto desesperado buscando lo que podría gustarle.
Si no fuera por el sentimentalismo con los sentimientos, que está generosamente sobrevalorado, nos comportaríamos de manera racional regalando el efectivo, evitando así la pérdida de valor. Hacemos eso con los regalos de casamiento. Entre 1998 y 2005, las ventas de cheques regalo crecieron a un ritmo del 27% anual. Hoy suponen alrededor de la tercera parte del gasto navideño y prácticamente encabezan la lista de regalos predilectos.
Tomado del artículo titulado “La virtud de no regalar” por George Will. Traducción al español en “Diario de América”, 26-11-2009.

El desprestigio internacional ya empezó (5)

noviembre 23, 2009

Si Mujica se unirá a Venezuela y al resto del bloque chavista integrado por Ecuador, Bolivia y Nicaragua es una cuestión extremadamente importante. Mujica parece ser un hombre con muchas contradicciones y, por lo tanto, aumentan las preocupaciones. ¿Fue su discurso sobre la continuidad una maniobra estratégica para atraer a los moderados mientras en realidad pretenderá implementar políticas radicales una vez que asuma la presidencia? ¿El nombramiento de Danilo Astori es una máscara de relaciones púbicas que dejará a Astori como una figura decorativa al igual que el vicepresidente no sandinista de Daniel Ortega en Nicaragua?
Sin embargo, lo que más preocupa es su sospechada cercanía con Hugo Chávez. Mujica puede merecer el beneficio de la duda pero su gobierno debe ser vigilado. Una alianza con Chávez sería otra maldición para el continente ya que es probable que derive en prácticas no democráticas y en una penetración de Irán, esta vez dándole a Irán una nueva posición estratégica en un país ubicado relativamente lejos de Venezuela. De todos modos, Uruguay tiene una sólida tradición democrática y una sociedad civil vibrante, lo que ofrecería resistencia a la chavisación del país.
En ese caso, Mujica podría actuar como los Kirchner en Argentina, estando en la esfera de influencia de Chávez sin integrar formalmente el ALBA o cualquier otra organización chavista. Bajo un gobierno de Mujica podría haber una expansión de las oficinas de los círculos bolivarianos y del ALBA.
Por lo tanto, podría ser más fácil para Irán aumentar su presencia en Uruguay. La embajada iraní tendrá más libertad para actuar y, en consecuencia, habrá un mayor potencial para el aumento del terrorismo y/o la actividad criminal. Al mismo tiempo, las conocidas leyes de secreto bancario de Uruguay podrían ser usadas por Irán para evadir sanciones internacionales.
También hay informes de que productores bolivianos de coca están usando los puertos uruguayos para exportar droga. Uruguay le ofreció a Bolivia el uso de sus puertos y el presidente Vázquez apoyó la eliminación de la prohibición del consumo de la hoja de coca. Es probable que Mujica profundice esta política y, por lo tanto, se podrían expandir ciertas actividades problemáticas. Si los puertos uruguayos se convirtieran en centros de distribución de drogas representarían un serio problema para los Estados Unidos.”
Tomado del artículo titulado “Uruguayan Elections: Will the Country Join the Chavista Sphere?” por Luis Fleischman”.The Cutting Edge News”, 23-11-2009.
Anteriores: El desprestigio internacional ya empezó (4)

Lo bueno de este gobierno

noviembre 2, 2009

-¿Vázquez habla de que aquí no chocan modelos de país?
-En parte tiene razón, por él mismo. Él era contrario a nuestro programa de forestación y luego se hizo partidario hasta de Botnia. Era contrario a la concesión del puerto y ahora la festejó. Era contrario a la concesión del aeropuerto y lo mismo. Cuando la crisis de 2002 propuso declarar default y ahora invoca el acierto uruguayo de haber honrado todos sus compromisos. Justamente el saldo positivo de este gobierno es lo que modificó de su vieja prédica, de lo que parecían ser principios arraigados. Recuerde todos lo que nos dijeron de la reforma educativa, Germán Rama y yo éramos Satanás y ahora resulta que todo era bueno y deseable.
Pregunta y respuesta incluida en el reportaje a Julio María Sanguinetti publicado en “El País” del 01-11-2009.

El desprestigio internacional ya empezó (2)

octubre 31, 2009

En una columna que se publica en toda América Latina, Carlos Alberto Montaner dice que “en pocas semanas los uruguayos elegirán presidente. A la cabeza de los sondeos está José “Pepe” Mujica, un político procedente de la izquierda violenta, ex Ministro de Ganadería, de quien Ernesto Agazzi, su sustituto y correligionario, ha dicho: “Creo que sería un mal presidente (…) Yo creo que Mujica puede ayudar a ganar las elecciones, pero no creo que sea su especialidad, ni su formación, la de dirigir la gestión del Estado (…) Así como es absolutamente anarquista, contrario a las fórmulas preconcebidas, también construye alternativas que nadie vio”.
“¿Cómo y por qué una sociedad razonable y madura elige a una persona con esos rasgos? ¿Qué les ocurre a los uruguayos? Lo grave de Mujica no es su pasado tenebroso, sino el hecho de que no tiene condiciones para dirigir una república democrática moderna basada en la ley, la división y equilibrio de poderes, la economía de mercado y la existencia de un aparato productivo controlado por la sociedad civil.”
“Mujica es un revolucionario. A regañadientes se sometió a las reglas del modelo republicano porque su bando perdió la Guerra fría. Simpatiza con la dictadura de Fidel Castro. Es amigo de Hugo Chávez. Nunca descolgó el póster del Che Guevara. Las formalidades y los reglamentos le parecen camisas de fuerza burguesas. Su ideal no está en el Código Civil, sino en lo que escribe Eduardo Galeano. Eso es grave. Así no se puede contribuir al bienestar y el desarrollo. Si no se entiende que la prosperidad material y la estabilidad social dependen, fundamentalmente, de la calidad de las instituciones de Derecho, todo es inútil.”
“Mujica tampoco sabe cómo se crea o se malgasta la riqueza. Su generación -al menos los radicales- creció creyendo que la pobreza y el atraso latinoamericanos eran consecuencia de la codicia de los imperialistas y de sus cómplices y lacayos nacionales, y nunca tuvo tiempo ni sosiego para rectificar ese error intelectual, afincado en las supersticiones marxistas, disparate que llevó a los más temerarios a secuestrar y matar adversarios ideológicos. ¿Qué podía hacerse con unos crueles vampiros dedicados a succionar la sangre de “las venas abiertas latinoamericanas”?”
“Eso coloca sobre el tapete dos incógnitas. La primera: lo menos que se puede esperar de un candidato a gobernar es que entienda y aprecie el sistema que deberá dirigir para que se dedique a protegerlo y perfeccionarlo: ¿es ése el caso de Mujica? Y la segunda: ¿por qué los electores son capaces de seleccionar a un candidato que no cree en la esencia del republicanismo ni en el mercado para dirigir una república capitalista? Nadie lo entiende.”

Tomado de la columna titulada “Mujica o la contradicción al poder” por Carlos Alberto Montaner.
El desprestigio internacional ya empezó

La barra tupamara controlará el gobierno

octubre 28, 2009

Superficialmente, tal como ahora ocurre, el Uruguay sigue dividido en dos sectores: frentistas por un lado, blancos y colorados por otro. Estos últimos ya alineados con los blancos para enfrentarse en segunda vuelta con la coalición de izquierda. Como si en el Uruguay político las permanencias fueran mayores que las rupturas y las alianzas tuvieran tendencia a perpetuarse.
Sin embargo, pese a estas semejanzas, la izquierda parlamentaria electa no constituye una mera continuidad de la que todavía gobierna.
Por primera vez desde el reestablecimiento de la democracia predominarán en ella los grupos más radicales agrupados en el Movimiento de Participación Popular, coaligado con el ortodoxo Partido Comunista Uruguayo. De allí también proviene el actual candidato a Presidente. Si hasta ahora representaban aproximadamente un tercio de la coalición, desde este momento los ex guerrilleros superarán la mayoría de la misma.
Por más que ya no los distinga una franca radicalidad ideológica como la de antaño, (…) eso no les impide manifestarse como anticapitalistas, adherir a una línea internacional cercana a Chávez y al resto de los populismos latinoamericanos, ni aclarar, como hacen, que una cosa es el gobierno y otra el poder y que sólo este último habilitará los cambios que el país necesita.
Es cierto que José Mujica ha intentado desvincularse de ese programa manifestándose como una suerte de populista pobrista con toques evangélicos; no lo es menos que sus socios más cercanos, aquellos con los que militó toda la vida y que ahora dominarán la coalición y el Parlamento, se han comprometido públicamente a vigilar su gestión y no permitirle desviarse de su ruta.
Lo cierto es que de triunfar el Frente, el futuro de los uruguayos se dirimirá en esa soterrada pugna interna. O lo que es lo mismo, el desenlace descansará en la fortaleza de Mujica para resistir a la mayoría de su propia coalición. No parece una perspectiva demasiado alentadora.
Tomado del artículo titulado “Las elecciones invisibles” por Hebert Gatto. “El País”, 28-10-2009.

El desprestigio internacional ya empezó

octubre 28, 2009

Cuando uno experimenta sus aprensiones sobre lo mal que vota el “electarado” en el Perú, o que casi coloca a un hombre de tan pocas luces como Ollanta en la Presidencia, debe echar una mirada a algunos vecinos supuestamente más cultos para exhalar un suspiro de alivio. Se supone que (los) uruguayos están mucho mejor educados y alimentados que los peruanos, además que generalmente han sido más abiertos a las últimas tendencias mundiales. Por ende, uno pensaría que votan mucho mejor que nosotros, un país con tanto semianalfabeto desnutrido. Pues no, para masaje de nuestra autoestima.
Uruguay acude en nuestro “emotional rescue” (rescate emocional), como dirían The Rolling Stones. ¿Votaría usted por alguien que es una mixtura de Waisman con Negreiros, Hugo Blanco y Polay, por un tipo que ha sido terrorista, que tiene pinta de cochino y que suelta las mayores sandeces, un “Sancho Panza” demagogo, simplón y poco cultivado? Pues tal es este “Pepe” Mujica, el candidato oficialista que es el favorito. ¿No era Uruguay conocido como “la Suiza de América”, un pequeño país alfabetizado hace años, con la mayor parte de ciudadanos con secundaria y con una población universitaria importante?

¡Pues véanlo, están por elegir a Mujica! Hegel tenía mucha razón cuando dijo que cada país tiene el gobernante que se merece, aunque él lo planteó como un elogio a los Hohenzollern, pues creía que el Estado Prusiano era la máxima evolución política del género humano. A mí Hegel siempre me pareció muy charlatán muy inferior a Spinoza, Kant, Locke y Hume, pero creo que su máxima tiene mucho de verdad.
¡Gracias, Uruguay! Nos haces más fácil sobrellevar a los personajes que tenemos que aguantar aquí diariamente gracias a la sabiduría de nuestro pueblo, que es capaz de elegir presidenta a Susan Hoefken[1] o al mono del Parque de las Leyendas.
[1] La citada Susan Hoefken es una empresaria peruana que denuncio el robo inexistente de un pulmón, en una exposición que organizaba sobre el Cuerpo Humano, para atraer más gente y fue vituperada por todo el sistema político peruano.
Tomado de la columna editorial titulada “¡Gracias Uruguay!” del director del Diario Correo (tercer diario en tiraje del Perú) Aldo Mariátegui. Lima, Perú 26-10-2009.

Voz solitaria de De Posadas: “Hay que privatizar”

octubre 17, 2009

En un reportaje publicado en “Ultimas Noticias” del 07-10-2009, Ignacio de Posadas fue claro respecto a que se necesita transferir al sector privado todo lo que sea posible, para bajar el costo del Estado.
-¿Por qué cree que se lo ataca tanto desde la izquierda desde el punto de vista político y personal?
La izquierda ha sido muy hábil. Consiguió cooptar el pensamiento político correcto, consiguió adueñarse del lenguaje correcto. La izquierda es “progresista”, aunque sea el sector más conservador en el Uruguay, es la que descubrió el Uruguay productivo, el diálogo, la solidaridad, los planes sociales. Y una de las cosas hábiles es que marcó con un nombre -y eso en política es muy importante- lo que es el mal, y lo llamó “neoliberalismo”.
-¿Usted se siente neoliberal?
Hay que saber qué es ser neoliberal. ¿Qué es un progresista?, nada. Si yo consigo que la gente diga que yo soy progresista tengo un plus. Y si dice que soy neoliberal retrocedí varios espacios como en el ludo. Hay mucha gente que cree que en la década de los noventa vivió una suerte de infierno neoliberal, donde todo estaba suelto a las leyes del mercado, campeaba la corrupción… nunca hubo neoliberalismo, ¿qué es el neoliberalismo?
-Pero su forma de pensar ¿no entra en lo que se llama neoliberalismo?
-No sé lo que es el neoliberalismo. Es más bien una teoría monetaria. El liberalismo existe desde 1600. El neoliberalismo es más bien un mote a monetaristas como Milton Friedman. Si nos atenemos a eso, la política económica del período 90-94 no tuvo mucho de neoliberal, independientemente de lo que a uno le hubiera gustado o no.
-¿Cree haber ejercido bien el cargo de ministro de Economía?
-Creo que fue un gobierno muy bueno, renovador en el Uruguay. Si uno mira objetivamente la gestión, fue un gobierno respetuoso de la Constitución y de las leyes, de los derechos de las personas, que recibió una situación macroeconómica si no caótica, pegaba en el palo, y entregó un país equilibrado y totalmente previsible. Fue un gobierno que abrió bastante la economía del Uruguay, cosa que se precisaba y que se precisa todavía al día de hoy. Quizás fue de las cosas más importantes que hizo. Fue un gobierno que hizo reformas de fondo, como la portuaria y la de empresas públicas, que fue tirada de un escobazo. Fue un gobierno que hizo muchísimo.
-¿Qué le hubiera gustado hacer y no pudo desde el Ministerio?
-Muchísimas, sobre todo después del plebiscito de las empresas públicas, que otra vez la izquierda con mucha habilidad los congeló. Por ejemplo hoy, ningún candidato se anima a pararse en un cajón de tomates en una esquina para decir que acá hay que privatizar. Eso es veneno puro. Pero la izquierda le puso un nombre a eso, que se llama “asociarse con privados”.
Pero una de las cosas que hay que seguir haciendo en Uruguay es privatizar o asociarse con privados, pero no se puede decir, pero hay que hacerlo, lo han hecho, desde los casinos, los aviones, hasta lo que se te ocurra; hay que hacer mucho más de eso, porque el Estado uruguayo tiene un peso excesivo y un grado de ineficiencia muy grande, y eso deprime la calidad de vida de la gente.
-¿Cómo debería ser la relación con los sindicatos de un eventual gobierno blanco?
En Uruguay los sindicatos son una rama de un partido político, lo que tiene larga data pero ahora está totalmente salido de madre. El debilitamiento de la democracia, en parte atribuible a este gobierno, ha hecho que los espacios que deben ser ocupados por el poder político se dejan libres, y eso es ocupado por las corporaciones. En Uruguay son cada vez más las áreas donde el poder político, democrático, electo, no puede cumplir con sus obligaciones porque se lo impide un poder corporativo.
Un gobernante medianamente lúcido tiene que saber que el día que gane, sobre todo sin mayorías, tiene que elegir las batallas que va a dar, y no puede pretender como el Partido Nacional hizo en el 90, agarrar en programa de gobierno e intentar hacer todo. Hoy eso es imposible.
-A su juicio, ¿debería estar la sociedad anónima habilitada para lo que sea?
-En principio sí, ¿por qué no? Existe desde el derecho romano. Es una locura lo que dijo el hermano del presidente (Jorge Vázquez), porque si es así (que las S.A. son una entrada para el narcotráfico) ellos están obligados a derogarlas inmediatamente, ya, y si el piensa eso es cómplice del narcotráfico. Tendría que mandar un proyecto para derogar las S.A. con el lío que eso provoca, porque tiene que ir a decirle a Portucel y a algunas más que se tienen que ir porque acá no pueden funcionar. Eso es una hipocresía tonta. ¿Ahora descubrimos que las S.A. son un engendro del mal?, es una estupidez. No hay que controlar las sociedades anónimas porque sean malignas, son propias del ser humano.
Voz solitaria
Los desmarques y las protestas por las claras opiniones de De Posadas no vinieron en primer término del Frente Amplio, sino de su propio partido. Larrañaga, Vidalín, Penadés y Gandini manifestaron sus discrepancias.
Larrañaga dijo sin vacilar que discrepa con la visión de De Posadas, que no es la que representa a su partido, no está en el programa ni es la que el candidato blanco prefiere.
Consultado el diputado Jorge Gandini (Alianza Nacional) dijo estar de acuerdo con la postura de Larrañaga y agregó: “Nosotros somos pragmáticos en este asunto, no es nuestra filosofía privatizar, no es un norte”.
Carmelo Vidalín aseguró que discrepa “profundamente” con esa visión. “Aquí no hay que llegar a términos extremos. Tenemos que buscar un justo medio, que no debe pasar por un Estado batllista, ni una privatización excesiva. Tiene que haber un justo medio, tiene que haber empresas mixtas, y tiene que haber funciones que correspondan estrictamente al Estado y otras funciones que puedan corresponder a lo privado”, agregó.
Por su parte, el senador herrerista Gustavo Penadés recordó que lo que manifestó en la entrevista no es una posición “nueva” en el doctor De Posadas, ya que la viene sosteniendo “hace muchísimo tiempo”. “La postura de De Posadas es absolutamente personal, que se podrá compartir o no, pero que evidentemente no es la que hoy refleja la del Partido Nacional cuando está mirando la administración futura de gobierno“, explicó.
El reino del tembleque, de lo blando, de lo fofo, de lo insulso.
El reino del “no hagan olas, que estamos haciendo la plancha”.
El reino del retroceso pidiendo disculpas.
Así van. Así dan las encuestas…

Si esto es de primera…

octubre 15, 2009

El Frente Amplio promete un país de primera. Y ya está cumpliendo. Su candidato presidencial tiene un sastre de primera. Los integrantes de la fórmula viajan por la región en un avión privado de primera. Y el abultadísimo presupuesto publicitario del progresismo, que invertirá millones de dólares para convencer a los uruguayos de que vuelvan a prestarle el voto, también es de primera. Por algo se empieza.
¿Y los niños que piden en los semáforos? ¿Ellos también son de primera? ¿O el Frente Amplio se ha olvidado de ellos precisamente porque son de segunda? ¿Cómo se entiende que señoras y señores que se llenan la boca hablando de socialismo, de solidaridad y de derechos humanos no hayan hecho nada de nada en cinco años de presunta bonanza económica para solucionar este gravísimo problema? ¿Cómo explicar que nadie haya juntado firmas por ellos, antes que sea tarde? ¿O será que, por duro que parezca, a algunos les sirve que algunas cosas ya no cambien?
¿Y la inseguridad pública? ¿Y el miedo de salir al almacén con el monedero en la mano o simplemente a tirar la basura? ¿Y la sensación de indefensión en la que vivimos los que más años tenemos, sabiendo que en cualquier momento nos tiran al piso, nos rompen la cadera y pasamos a ser una carga para todos los que nos rodean, quizá por apenas 110 pesos como le pasó a mi hermana hace tres meses a plena luz del día? ¿Y el temor a que nuestros hijos y nietos salgan a la calle y vuelvan sin el celular y los championes, asaltados por otros menores a los que nadie agarra? ¿Y el no poder irse para afuera, o al cine, porque le desvalijan la casa? ¿Y el pánico de ser víctima de un copamiento o de recibir un tiro por la espalda, como ese pibe que repartía pizza y al que mataron por tres chivitos y unos pocos pesos, y cuyo hijo en camino jamás conocerá a su padre? ¿Eso pasa en un país de primera?
¿Y los jóvenes drogándose a la vista y paciencia de las autoridades? ¿Son de primera? ¿Y la reforma del sistema de salud, que ha atestado las mutualistas y deteriorado definitivamente la atención en los hospitales públicos? ¿Y el estado del Hospital de Clínicas? ¿Y el de las escuelas públicas? ¿Son de primera?
¿Y los millones de dólares que diariamente les saca el Estado a los contribuyentes para pagar cada día más sueldos a más funcionarios públicos? ¿Y los dirigentes sindicales que siguen hablando de lucha de clases y que tanto le paralizan una empresa y le hacen perder mercado como se suben a un estrado para hablar a favor del Frente Amplio y en contra de todo quien se le oponga? ¿Eso pasa en un país de primera?
¿Y la chabacanería ramplona y la falta de respeto proverbial que caracterizan al candidato presidencial del progresismo y a la que el Frente Amplio parece no sólo abonar, sino también disfrutar? ¿Y el constante cultivo de la cultura del “pobrismo”? ¿Y la reivindicación de sociedades que trabajan poco y a las que se presenta como ejemplo a seguir? ¿Y el poco apego a la excelencia, al trabajo bien hecho, al cumplimiento de los plazos y al privilegio de la calidad por sobre el apuro, que los uruguayos han vuelto su sello distintivo?
¿Y los cuestionamientos al derecho de propiedad en boca de un candidato a la primera magistratura? ¿Y las críticas a la Justicia? ¿Y la intolerancia con quien piensa diferente, que el Frente Amplio ha instalado y que se ha quedado a vivir entre nosotros? ¿Eso pasa en un país de primera?
Tomado del artículo titulado “Un país de primera” Pepe Preguntón. “El País”, 14-10-2009.

Para presidente, no.

septiembre 29, 2009

En sus declaraciones al diario La Nación y al periodista Alfredo García (el autor del libro “Pepe Coloquios”), así como en recientes apariciones públicas, Mujica parece haber hecho un esfuerzo para demostrar de manera contundente e irrefutable que es impulsivo, imprudente y proclive a hablar demasiado sobre temas importantes que no conoce bien. Puso de manifiesto además que no tiene mayor aprecio por los líderes de otros sectores del Frente Amplio cuyo apoyo necesitará para gobernar, si es que finalmente le toca hacerlo.
La pregunta viene sola a la mente y a los labios:¿puede ser así un presidente?
La capacidad de controlarse a sí mismo es esencial. El presidente podrá ser conservador o “progresista”, pero en cualquier caso debe ser capaz de frenar sus impulsos y medir sus palabras. La incontinencia verbal -en este rubro van todas las referencias a los argentinos y a los Kirchner, por ejemplo- no es menos peligrosa cuando quien la padece está en la cumbre del poder.
La consistencia o solidez del pensamiento, base de la firmeza y continuidad en la acción, nos parece también indispensable. El presidente no puede improvisar, no puede tirar “bolazos” que no resisten un análisis serio. ¿Qué es eso de que la Fuerza Aérea debe consistir de 80 kamikazes y 20 mecánicos?
Si se le interrogara al respecto seguramente alegaría que no fue eso lo que quiso decir, que lo sacaron de contexto, etc. A mí me parece que esa fue una de las tantas “estupideces” que dijo. Y ese es el punto: el presidente no debe decir ni tampoco pensar estupideces. Debe ser alguien asentado, maduro, en la firmeza de cuyas ideas se pueda confiar.
“Confianza” es una palabra clave cuando del presidente se trata. Debe inspirarla a amigos y adversarios, al país entero y al exterior también. Un intelectual, por ejemplo, puede darse el lujo de cambiar de opinión con frecuencia, sin que ello implique necesariamente menoscabo alguno de su prestigio como intelectual. Pero el presidente es otra cosa. Lo que se espera de él no es ingenio, verborragia ni versatilidad: lo que se espera del presidente es firmeza y previsibilidad en el ejercicio de la autoridad. La primera magistratura es el centro de gravedad institucional del país. Si “el centro de gravedad” parece atado a un barrilete sin cola, el resultado será un desorden fenomenal.
Por algo Mujica no fue un buen ministro de Ganadería y Agricultura. Lo dijo Agazzi, su compañero político y sucesor en el cargo, con palabras que valdría la pena exhumar de los archivos de prensa. Al comentar el alejamiento de Mujica del gabinete Agazzi reconoció, de una manera tan clara y directa que a mí me resultó sorprendente, que su líder político no tenía el perfil adecuado para el desempeño de un cargo ministerial. Palabra más, palabra menos, dijo Agazzi que “el Pepe” es más bien un pensador, un filósofo o algo así, pero no un jerarca administrativo como debe serlo un ministro, con todo lo que ello implica en términos de rutina y trabajo burocrático.
Podrá ser un líder político carismático, como lo demuestra el caudal electoral que lo respalda, pero no un Jefe de Estado y de Gobierno capaz de inspirar confianza y tranquilidad a su pueblo, ni a la comunidad internacional.
Quedó claro que el Dr. Tabaré Vázquez sólo votará a Mujica por disciplina partidaria.
Quienes no se sientan atados por esa disciplina, no deberían votarlo para presidente
.
Tomado de la columna titulada “Para presidente, no” por Ope Pasquet. Blog “Esta boca es mía”. Montevideo Portal.