Archive for the ‘Impuestazo’ Category

Aportes laborales entre los más altos del mundo

octubre 3, 2009

Los trabajadores uruguayos son los que pagan el aporte personal por seguridad social más alto de América Latina. El equivalente al 15% del salario nominal que abonan es, a su vez, el sexto más alto en el mundo, según un relevamiento del BPS de datos de 2007 y 2008.
A nivel mundial sólo cinco países superan la tasa de 15% en los aportes personales, estos son, Eslovenia, Croacia, Holanda, Georgia y Singapur, de acuerdo a un análisis comparado a nivel de regiones titulado “Tasas de aportación personales y patronales al sistema de seguridad social”, elaborado por el economista Martín Naranja Sotelo del Banco de Previsión Social (BPS).
En el caso de los aportes patronales -que en Uruguay son de 7,5%- los empresarios locales tienen las tasas más bajas de la región exceptuando a Chile, Perú y Bolivia, que no cuentan con aporte patronal. En América del Sur, según el estudio de referencia, Brasil es el que tiene los niveles más altos de aportes patronales con una tasa de 20%, lejos de la uruguaya que es de 7,5%.
Ahora, si se suman la tasa de aporte personal y la patronal, en Uruguay el 22,5% lo ubica tercero entre los más altos de América Latina luego de Paraguay en donde suman 23% y Brasil en que la suma de los aportes es de 28%. En el extremo opuesto se encuentra Venezuela (6.75%).
El aporte total de Uruguay tampoco está lejos de ubicarse entre los más altos del mundo. En la comparación mundial Europa es quien tiene, en promedio, las tasas más elevadas (un 24% en el total) mientras que África es la que tiene las más bajas (6,5% en promedio sumados los personales y patronales).
Tomado del artículo titulado “Aporte personal al BPS es de los más altos del mundo” por Lucía Baldomir. “El País”.

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¿Quién le teme a la motosierra?

agosto 9, 2009

El candidato nacionalista Luis Alberto Lacalle ha recibido una andanada de críticas desde el Frente Amplio porque dijo que recortaría el gasto público con “motosierra”. También los “analistas” o “politólogos” que andan en la vuelta han ensayado todo tipo de comentarios con tono de sorpresa y cejas alzadas ante tales declaraciones. Como si bajar el gasto público, fuera un dislate o una amenaza desestabilizadora. Bueno, en el Uruguay puede ser que lo sea…
Pero lo de la “motosierra” es una de esos trucos de campaña electoral. Esos golpes de efecto que duran lo que dura un titular de un diario. Porque en el Uruguay nadie cree, probablemente ni siquiera Lacalle, que esa expresión tenga algún otro sentido que el extrictamente figurado. En los últimos 50 años nunca hemos visto una motosierra cercana a ninguna oficina pública. Apenas alguna tijerita o máquina de afeitar, de vez en cuando.
De todos modos, a mi me gustó lo de entrarle al Estado con motosierra. Consideremos sólo a los efectos de escribir este artículo que la licencia poética de Lacalle pueda tener visos de realidad y que, efectivamente, si llega a la presidencia pretenda reducir drásticamente el gasto público.
¿Quién le teme a la motosierra? ¿A quiénes afectaría una reducción drástica del gasto público?
No creo que teman a la motosierra los cientos de miles de desempleados, sub-empleados o empleados en negro.
Ni los que siempre pagan las crisis con desempleo, baja de salarios e inseguridad laboral.
Ni los jóvenes que buscan su primer trabajo y que, en muchos casos, encuentran primero un pasaje de avión y un destino lejano donde trabajar.
Ni los cientos de miles de trabajadores y empresarios que salen a trabajar todas las mañanas tempranito a llevar adelante sus actividades con las que sostienen a sus familias y pagan los crecientes impuestos.
Ni los que pagan las naftas más caras del mundo.
Ni los cientos de miles de jubilados y pensionistas que cobran una miseria luego de una vida de trabajo y de pago de impuestos.
Ni los que están encadenados a la noria de IRPF, IASS, IVA, IRAE, IPAT, IMESI, IRNR, IMEBA, Monotributo, ICOSA, FIS, etc.
Ni los estudiantes que no pueden pagarse una educación privada –la abrumadora mayoría de los jóvenes uruguayos– y que pierden una de cada cinco horas de clase en el sistema público.
Ni los que son esclavos de las intendencias y, mientras deambulan entre la mugre, los pozos y la oscuridad, tienen que pagar religiosamente la contribución inmobiliaria, la patente de rodados, la tarifa de saneamiento, la tasa anual de necrópolis, la Tasa Bromatológica (que no es broma), los Impuestos Domiciliarios, etc.
Ni los ciudadanos que salen todos los días a las calles de las ciudades y pueblos del país a enfrentar a malvivientes de todo tipo que reinan con impunidad en todos lados.
Ni los maestros, policias, médicos, enfermeros, bibliotecarios, asistentes sociales, guardias de cárceles, jueces y personal judicial, que tratan de ofrecer servicios públicos esenciales con sueldos y herramientas miserables.
Ni Pedro
… sigue la lista (tal vez la ampliemos en una próxima oportunidad).
Los que deben tenerle pánico a la motosierra son los que viven del Estado sin hacer nada. Los porteros y ascensoristas que ganan decenas de miles de pesos por mes.
Los políticos y partidos que crecen en la demagogia y el populismo y los sindicatos enquistados en la izquierda y el Estado, que viven y luchan para repartir (“distribuir”, deberíamos decir) la riqueza que no es de ellos, sino de los que trabajan duro para crearla.
Las decenas de miles de empleados públicos que básicamente cobran un subsidio de desempleo disfrazado de sueldo.
Todos los empleados públicos para quienes no hay crisis, ni desempleo, ni baja de salarios, ni inseguridad laboral. Nunca. Gracias a los impuestos que pagan todos los demás.
Las empresas públicas y sus empleados que no tiene razón de ser, excepto como herramienta de extracción forzosa de recursos de la gente que trabaja y produce para financiar al Estado.
Pluna
AFE
ANTEL
Los de arriba, que viven de los de abajo.
La Universidad de la República.
El Hospital de Clínicas, monumento de la izquierda en ruinas, que sigue pidiendo plata mientras más del 30% de sus miles de funcionarios están en la casa porque tienen “gripe”.
Los funcionarios públicos de confianza.
La burbuja eterna.
Chris Namús.
Juan.
Bella Unión, el capitalismo progresista que vive gracias al subsidio de los contribuyentes.
La agencia de viajes de la IMM.
El Hotel Carrasco.
Los asesores del Arroyo Carrasco.
Los casinos públicos, municipales y de cualquier otro tipo.
Los funcionarios municipales que ganan cuatro veces más que un empleado privado
… sigue la lista (tal vez la ampliemos en una próxima oportunidad).

Esta burbuja ni explota ni la pinchan

marzo 5, 2009

Ya no se habla de ciclos económicos como antes, sino de burbujas. La última, cuyas consecuencias no acaban y sobresaltan al mundo día a día, fue la de las hipotecas tóxicas y todo el aparato financiero y bancario pergeñado en su entorno. Cuando explotan se busca crear otras, pero hay un límite marcado por la confianza del público.
Hay una burbuja, que es el Estado -los funcionarios, la inmensa burocracia- que no deja de crecer y parece que no sólo no revienta nunca, sino que no consiente ni en achicarse un poco.
Hoy los precios bajan y se reducen o desaparecen los ingresos. ¿Y los impuestos? Estos ni se refinancian ni se pueden quitar del menú de gastos familiares. La crisis afecta al sector privado; cierran empresas, crece el desempleo y se reducen los salarios. ¿Alguien sabe de que pase lo mismo con respecto al Estado, esto es, que se hayan cerrado ministerios, organismos u oficinas, que se haya resuelto una rebaja de los sueldos de los funcionarios o que haya crecido el índice de desocupación de funcionarios públicos? ¿Existe ese índice?
Lo más fácil es echarle la culpa al mercado. Y cómo no acusarlo. Más mercado implica menos Estado, y cómo alguien puede creer que los funcionarios públicos, en toda su escala, van a estar de acuerdo con ello. No es que sean el Gran Hermano; son la Gran Burbuja y no van a aflojar voluntariamente.
Tomado del artículo titulado “La Gran Burbuja” por Danilo Arbilla. “Búsqueda”, 26-02-2009, pag. 2.

Dorando la píldora del IRPF

enero 12, 2009

Hace dos semanas comentábamos sobre las ambigüedades, idas y venidas, de los precandidatos de la oposición en torno a la derogación del IRPF. Titulamos ese artículo “La gallina de los huevos de oro” y allí afirmábamos que “a medida que se acercan las elecciones (…) el tema del IRPF comienza a quemar (…) se empieza a notar que la oposición ve en el IRPF la gallina de los huevos de oro para futuros gobiernos, y ni siquiera tiene que cargar con el costo político de haberlo implementado”.
Lamentablemente, el artículo de Javier de Haedo publicado hoy en el suplemento “Economía y Mercado” de “El País” parece confirmar nuestra percepción. De Haedo utiliza su gran prestigio y credibilidad profesional para ir dorando la píldora del IRPF.
Dice que siempre estuvo de acuerdo con el gobierno progresista en cuanto a que “la reforma tributaria no era para recaudar más, no era un ajuste fiscal encubierto”. Dice de Haedo que sólo se trató de “una reforma marginal”, y que sólo se sustituyeron varios impuestos por uno solo. Sin embargo más adelante el articulista se contradice estrepitosamente al argumentar que el IRPF recauda 600 MILLONES DE DÓLARES ANUALES.
El razonamiento de Javier de Haedo es muy sencillo: “el IRPF existe, por lo que la discusión hoy no puede ser si debe existir o no”. Notable. Dice que “el camino para el IRPF debe ser su reducción gradual”. No dice cuanto demoraría ni en que nivel se detendría la reducción. Muy notable. Cuando el progresismo aplicó el IRPF, con el acuerdo de de Haedo, lo hizo de un día para el otro. Su aplicación no fue gradual. Entonces, ¿porqué debería ser gradual su reducción?
Bueno, de Haedo dice que “el nuevo gobierno se encontrará con un déficit significativo que deberá corregir”, y que “en ese marco parece difícil que se puedan bajar impuestos en una etapa inicial”.
Como vemos, las diferencias entre de Haedo y Astori se vuelven brumosas. Se supone que de Haedo es un liberal de la escuela norteamericana y que Astori es un socialdemócrata keynesiano. Sin embargo, a la hora de colgar al IRPF en la plaza pública las posiciones del economista blanco se acercan notablemente a las del dirigente frentista. Los dos trabajan para el Estado y, a la hora de hacer sacrificios, sólo ven sacrificables en el sector privado, en la sociedad. El Estado es básicamente intocable tanto para Astori como para de Haedo.
En Estados Unidos pasa lo mismo pero al revés. El presidente electo Barack Obama, quien derrotó a los republicanos con un discurso de cambio, a la hora de luchar contra una de las recesiones más grandes de la historia de ese país, ofrece lo que ha sido una marca de fábrica de los republicanos: un enorme recorte impositivo para estimular la economía del país en tiempos difíciles. Ronald Reagan no lo hubiera hecho de otra manera.
Lamentablemente, por estas latitudes los políticos están al servicio del Estado y no de los contribuyentes, y la meta suprema de todo gobierno es satisfacer las necesidades de la burocracia estatal, sin importar el costo económico y social que ello represente.

La gallina de los huevos de oro

diciembre 29, 2008

En los últimos días venimos presenciando las ambigüedades, idas y venidas, de los precandidatos de la oposición (léase del Partido Nacional) en torno a la derogación del IRPF. Que no se podrá sacar “de un día para el otro”. Que deberá derogarse “en forma gradual”, “en etapas”. Que hay que “actuar responsablemente”. Que “el estado tiene que pagar sus cuentas”.
Sin embargo, el padre de la criatura -Astori- reconoce que “estamos en más de 100 millones de dólares de menor recaudación por el nuevo sistema tributario“. “Con el viejo sistema tributario recaudaríamos unos 100 millones más“, dijo Astori en un reportaje a “Ultimas Noticias” publicado hoy.
No sólo es perfectamente sostenible desde el punto de vista económico volver al “viejo sistema tributario”, sino que el estado recaudaría más. Lo dice Astori, el genio que inventó el IRPF. Entonces, queda claro que si la oposición quiere ser una alternativa real al progresismo, debe impulsar con claridad no sólo la derogación total e inmediata del IRPF, sino una baja “gradual” del IVA.
Gallina de los huevos de oro
Sin embargo, a medida que se acercan las elecciones y que aumentan las exigencias de precisión en las propuestas, el tema del IRPF comienza a quemar. Se empieza a notar que la oposición ve en el IRPF la gallina de los huevos de oro para futuros gobiernos, y ni siquiera tiene que cargar con el costo político de haberlo implementado. El mismo costo político que desestimuló a los partidos tradicionales en llevar adelante las profundas e indispensables reformas estatales pospuestas desde 1985, proceso que culminó en la crisis económica de 2002 y en la hecatombe de 2004.
De esta manera parece confirmarse un extendido consenso impositivo entre el partido de gobierno y el Partido Nacional, quienes representan al menos el 75% del electorado. Ni el Frente Amplio ni el Partido Nacional pretenden llevar adelante las profundas e indispensables reformas estatales pospuestas desde 1985. Creen que podrán eludir el pesado costo político de despedir empleados públicos, bajar sueldos, cerrar oficinas y liquidar entes, implantando la solución impositiva final que cubra las futuras debacles económicas del estado uruguayo.

Esclavos de la DGI

octubre 11, 2008

Este año los uruguayos dedicaron 132 días de trabajo para pagar impuestos según muestra el método internacional “Día libre de impuestos” para medir la presión tributaria de un país. El IRPF y el Fonasa tuvieron que ver.
Según un artículo de “El País” de hoy, si en Uruguay se celebrara el “Día libre de impuestos” como en otros países, tras completarse los cálculos de 2008, la “fiesta”, sería el 10 de mayo de 2009. Este año, la presión tributaria en Uruguay se atemperó levemente respecto a 2007, cuando se trabajaron 139 días para pagar los impuestos, de acuerdo a las mediciones realizadas por el Estudio Ferrere, autorizado en exclusiva en Uruguay para el empleo de esta metodología cuyos derechos posee la Tax Foundation de Estados Unidos.
En los cálculos de este año, tras los cierres de junio pasado del IRPF, influirán dos factores que no estuvieron presentes en 2007: un gran incremento del PIB, que va a rozar el 10%, y los sacrificios fiscales que hizo el Estado en las empresas públicas para contener la inflación y reprimir la suba de tarifas.
Las familias tienen que trabajar aún más para pagar impuestos
Si el método se aplica y adapta a familias arbitrariamente elegidas, se verá que éstas deberán trabajar aun más jornadas para pagar sus impuestos. Una familia tipo (matrimonio y dos hijos) con un único ingreso de $ 25.000 mensuales deberá trabajar en 2009 hasta el 28 de mayo inclusive, es decir 149 días, para saldar sus obligaciones impositivas. El 40,79% se le va en impuestos y sólo agrega cuatro jornadas laborales a las que le hubieran correspondido el año pasado.
Y una familia tipo con un ingreso de $ 90.000 mensual deberá dedicar su trabajo del próximo ejercicio hasta el 12 de julio inclusive (193 días laborales). Esto significa 47 días más de trabajo y pasar de dedicar el 40% de los ingresos a pagar impuestos en 2007 a que el Fisco se lleve este año el 53,1%. Sin duda se cumple la premisa de la reforma tributaria de que “paga más el que tiene más” ingresos, aun cuando estos provengan de salarios o de retribuciones por actividades profesionales y no por otro tipo de rentas.
“El cálculo de la presión tributaria sobre las familias no se hace en base a las reglas de cálculo del Tax Freedom Day”, explicó a El País, Alberto Varela, socio del Estudio Ferrere y abogado tributarista. “El cálculo de las familias es un cálculo artesanal en el que seguimos uno a uno los gastos que hace una familia normal, con los ingresos que tiene esa familia y le descubrimos los impuestos que están ocultos en cada gasto, aunque en este caso se excluyen los que están ocultos en las tarifas públicas”, agregó.
“En Uruguay esa no es una tarea sencilla analizar impuestos”, señala Varela. “Hay impuestos `visibles` e `invisibles`, los hay nacionales y departamentales, se los llama de formas muy diversas, tasas, contribuciones, paratributos, etc. Pero todos ellos son, en definitiva, el precio que se paga por vivir en Uruguay”, señaló.
Los impuestos “visibles” considerados en el cálculo son los fácilmente identificables: contribución inmobiliaria, patente de rodados, impuesto de primaria, aportes a la seguridad social, tributos domiciliarios, tasa de saneamiento, Impuesto a la Renta de las Personas Físicas, Fonasa, etc.
Los “invisibles” son los que están ocultos tras del precio de los productos. Cuando se compran bebidas cola, cosméticos, perfumes o afeitadoras no resulta evidente para el consumidor que está pagando casi un 37% de impuestos (entre IVA e IMESI).
Tampoco las personas son conscientes que la mitad del precio de la nafta es IMESI, que el azúcar tiene un 14% de impuestos, que la mitad del precio de los autos son impuestos (IVA, IMESI y recargos a la importación) y así muchos otros ejemplos.
“La mayor o menor cantidad de días que un país dedique a trabajar para pagar impuestos depende de lo que el Estado le devuelva al contribuyente como contrapartida de los impuestos que pagó”, señala Varela. “Todo depende de lo que el contribuyente perciba como beneficio recibido. Y esa percepción estará influenciada por su concepción política respecto de la función del Estado”, apuntó.
El tributarista observó que “la carga fiscal se percibe más elevada cuando se evalúa que lo pagado no se vuelca efectivamente a la sociedad. En esto influye en forma principal la eficiencia con la que el Estado cumple su función”.
Suecia, la primera
La primera posición mundial en el “Día Libre de Impuestos” la sigue encabezando Suecia y es el 8 de agosto. Pero en Suecia los contribuyentes reciben del Estado muchos servicios y de alta calidad que en otros países se deben adquirir a privados.
En Uruguay se trabajan más días para pagar los impuestos que en Estados Unidos, Australia y Sudáfrica y también más días que Argentina e India. El país tiene una presión tributaria similar a la de Irlanda, donde también los servicios públicos son más eficientes.

Impuestazo: 89% del IRPF grava al trabajo

octubre 6, 2008

Astori largó su campaña electoral el fin de semana diciendo que su gobierno no hizo ajuste fiscal, y que los presidentes anteriores fueron “los reyes del ajuste fiscal”. Sin embargo las frías cifras de la Dirección General Impositiva (DGI) dicen lo contrario. El ajuste fiscal de Astori fue el más grande, durante la mejor época económica de la historia del Uruguay.
Casi el 90% de la recaudación que obtuvo la DGI por el IRPF provino de rentas del trabajo
, el decir del tributo cobrado sobre los sueldos y otras percepciones del trabajador vinculadas con su actividad laboral, así como las pasividades, según un informe publicado en “Búsqueda” del 02-10-2008. En el primer año de vigencia del impuesto los ingresos del Estado por esa categoría sumaron unos U$S 570 millones.
Mientras tanto, entre agosto de 2007 y julio de 2008, la DGI recaudó aproximadamente U$S 74 millones por rentas de capital, que mayormente provienen de arrendamientos de inmuebles (67%) y, en mucho menor medida, de intereses bancarios (28.4%). El resto fueron pagos por concepto de incrementos patrimoniales de los contribuyentes, asociados a la adquisición de propiedades, por ejemplo.
La preponderancia de los ingresos de IRPF por arrendamientos se debe -entre otros factores- a la valorización de los alquileres que se dio el año pasado, en parte porque muchos propietarios trasladaron el costo del impuesto a los inquilinos.
La recaudación total del IRPF (suma de categorías de capital y trabajo) en su primer año de vigencia fue de unos U$S 644,3 millones, representando el 11,7% de los ingresos globales de la DGI.
Por lo tanto, Astori es el “rey del ajuste fiscal”.

Rendición de Cuentas: 7.000 empleados públicos más

septiembre 9, 2008

La Rendición de Cuentas, votada ayer, permite al Ejecutivo regularizar a cientos de empleados con contratos a término en la Administración Central, que pasarán a ser funcionarios públicos. La regularización está exceptuada de lo dispuesto en una ley de 1990, que impide designar nuevos funcionarios públicos en los doce meses anteriores a la finalización de cada período de gobierno, según informa “El País” hoy.
A esto se agrega la derogación de dos artículos de la Rendición de Cuentas del año pasado que indican que las vacantes en la Administración Central serán “suprimidas” si no se ocupan en un año. Así, ahora se habilita a proveer todas las vacantes que se han producido en los últimos años, “sin distinción del motivo que las originó”. Eso implica que el gobierno podrá ocupar 7.225 cargos antes de dejar el poder, según afirman legisladores quincistas en base a datos de la Contaduría.
La oposición es cómplice
En el orígen de esta movida está también involucrada la oposición. La diputada nacionalista Adriana Peña presentó al comienzo de la discusión sobre la Rendición de Cuentas un artículo que permitía regularizar 125 contratos en la planta de Ancap de Minas. Ancap aceptó ese planteo, pero extendió la facultad a toda la empresa estatal, para no atender la necesidad de una sola planta.
Más empleados públicos y menos gente
En los dos primeros años de gobierno progresista se habían creado 6.635 nuevos cargos públicos en el Estado, lo que hace que el Uruguay continúe entre los países con más empleados públicos del mundo.
Mientras tanto, el impuestazo agobia a los que trabajan, y la sangría de los uruguayos que se van a buscar mejores condiciones de vida en el exterior continúa.

Otra encuesta: entre 57% y 59% en contra del IRPF

agosto 19, 2008

Sumándose a las encuestas electorales que dan consistentemente una caída en la popularidad del progresismo, sale ahora una encuesta de Cifra según la cual el 57% rechaza el IRPF y sólo el 24% lo aprueba.
Según el estudio de Cifra, presentado en “El País” del 19-08-2008, una minoría de uruguayos (24%) aprueba el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF), en tanto más del doble (57%) está en contra de este gravamen, según una encuesta de la consultora Cifra divulgada anoche en canal 12. El 13% tiene un juicio neutro sobre el IRPF.
Luis Eduardo González, director de Cifra, dijo que desde fines de 2006 la opinión de los uruguayos en torno al IRPF ha estado “muy estable” en el entorno del 50%, pero que en los últimos cuatro han aumentado los juicios negativos hasta llegar al actual 57%.
González explicó la relación entre los juicios favorables a la gestión del presidente Tabaré Vázquez (56% según Cifra), el apoyo a la política económica (43%) y la intención de voto del ministro saliente de Economía, Danilo Astori, en la interna del Frente Amplio (35%), con los juicios negativos sobre el IRPF. “Este impuesto no va a ayudar a mejorar la popularidad del gobierno”, dijo González. “Hay un tema más general que es la política económica. El impuesto éste, claramente es una parte importante de la política económica. La gente considera que la política económica va bien, pero este impuesto en particular no le gusta“, agregó.
Por su parte, una encuesta de Interconsult, divulgada ayer por el diario Últimas Noticias, indica que el 59% de los uruguayos está en desacuerdo con el IRPF y que un 37% lo aprueba. Interconsult agrega que el 41% se siente perjudicado por este impuesto, mientras que casi la mitad afirma que no lo afecta y un 6% que se ha visto beneficiado en relación con lo que pagaba antes.
Discriminados por niveles socioeconómicos, los sectores de menores ingresos sólo el 5% se siente beneficiado; y entre los sectores de más ingresos, el 57% expresa que el IRPF los perjudica.
“La solidaridad cuesta”…

Uruguay tiene más empleados públicos que California

agosto 13, 2008

En los últimos días he estado leyendo, azorado, sobre cómo el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, defiende con uñas y dientes el dinero de los contribuyentes. El gobernador de California ha ordenado el despido de miles de empleados estatales mientras el legislativo no vota un nuevo presupuesto. California está sin presupuesto desde que comenzó el año fiscal el 1º de julio pasado, mientras el gobernador y la legislatura, controlada por los demócratas, negocian un nuevo plan de gastos.
Schwarzenegger también decidió bajarle el sueldo a los 200.000 empleados estatales hasta el mínimo federal de U$S 6.55 la hora, con lo cual conseguirá un ahorro mensual de U$S 1.200 millones.
En California, su gobernador defiende los dineros de los contribuyentes en vez de ser un empleado de los sindicatos. Exactamente al revés que en el Uruguay donde su gobierno trabaja para los sindicatos y castiga a los contribuyentes.
Pero leyendo sobre la crisis presupuestal en California, encontré el número aproximado de empleados que trabajan para ese estado: 200.000. Inmediatemente, surgió la comparación de esa cifra con la cantidad de empleados públicos que los contribuyentes uruguayos tenemos que soportar: 241.681.
California es responsable del 13% del producto bruto interno de Estados Unidos y tiene un producto bruto interno de U$S 1.700 billones (2006). Si California fuera un país independiente, su economía se ubicaría entre la 7ª y la 10ª más grande del mundo. La carga impositiva total en California es de 34% contra más del 40% promedio en Europa. Pues bien, el estado de este gigante mundial tiene solamente 200.000 empleados. O sea que en California hay 1 empleado público cada 183 habitantes.

Mientras tanto, en nuestro Uruguay, con una población de 3,460,000, una economía insignificante y una carga impositiva superior a la de California, el estado tiene 241.681 empleados. Lo que representa 1 empleado público cada 14 habitantes. Además, dicho número de empleados públicos representa el 17% de los ocupados, según los últimos registros de la Oficina Nacional de Servicio Civil (ONSC) difundidos por “Búsqueda” el 07-08-2008. Durante 2007 el estado tomó 5.592 nuevos funcionarios.
La cantidad de cargos públicos se había reducido en los primeros años de la década, en parte por la prohibición por ley del ingreso de nuevos funcionarios a la administración aprobada durante el anterior período de gobierno. Pero desde 2005 se dio una reversión de esa tendencia y hubo incrementos en el número de cargos en cada año siguiente, según el informe de “Búsqueda”.
Así vamos.