Archive for the ‘Educación’ Category

Otro elefante muerto…

diciembre 8, 2010

Según el informe PISA divulgado ayer, Uruguay cayó del puesto 39 que se encontraba en 2006, al puesto 47 en 2009. Dicho informe no se refiere a las pizzerías, sino a la educación. Esta es la cuarta edición del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), que se realizó entre 470.000 estudiantes de 65 países.

Del último informe PISA también se concluye que algunos países relativamente más pobres obtuvieron mejores resultados educativos que otros países relativamente más ricos. Tal es el caso de China y Corea del Sur que se ubicaron entre los países con mejores resultados. Esto tira por tierra la noción, muy popular por estas latitudes, de que cuanto más plata mejor para la educación.

El otro día comenté acerca de otro elefante muerto: la universidad pública. El cementerio de elefantes se agranda.

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Elefante muerto

noviembre 24, 2010

La Universidad de la República (la estatal, la que todos los uruguayos financian con sus impuestos aunque la inmensa mayoría de ellos no sepan dónde está, ni qué hace, ni qué tiene que ver con sus vidas personales) es una catástrofe que el Uruguay arrastra como un elefante muerto desde hace décadas. Un barril sin fondo que —con pocas y honrosas excepciones— dilapida sin asco enormes recursos de la sociedad para sostener una burocracia inútil, oficinas sobreabundantes, edificios ruinosos, profesores mal remunerados y de baja calidad, estudiantes eternos, egresados que no saben escribir y el archiperimido paradigma de “m’hijo el dotor”.

Esta verdadera “herencia maldita” que todos los gobiernos reciben cuando se instalan permanece fuerte y enhiesta merced a un férreo corporativismo que la dirige en función de dogmas acabados en el mundo y preconceptos antidemocráticos. Se trata de algo así como una anciana gorda, anticuada, autoritaria y soberbia, que aún tiene el descaro de reclamar para sí la vigilancia de todo aquello que la ponga en evidencia, sin aceptar que alguien de afuera la controle a ella. A pesar de vivir de lo que recibe de la sociedad, actúa a sus espaldas y siempre le pide más. Ni siquiera un presidente tupamaro con vocación reformista parece estar pudiendo cambiar este abuso intolerable, sobre todo respecto a los más pobres.

La ineficacia e ineficiencia de la Universidad de la República le impide, claro está, siquiera figurar en los rankings de las mejores universidades del mundo. No compite. Y a quienes la dirigen, esa competencia no les interesa un rábano. “Siempre habrá presupuesto para nosotros”, piensan, mientras ensayan o enuncian pequeñas “transformaciones” de forma “para llenar el ojo” y dejan inmutables las esencias que la han arruinado.

Tomado del artículo titulado “El coraje que falta” por Claudio Paolillo. “Búsqueda” en Facebook.

Grünberg: “no aceptar más un correo que no reparte, liceos que no enseñan o servicios de limpieza que no limpian”

agosto 23, 2010

Me preocupa la supremacía de las corporaciones sobre los individuos, de la disciplina partidaria sobre el libre pensamiento, de los derechos sobre las obligaciones. No podemos concebir una ciudadanía responsable donde los derechos son permanentes y obligatorios, y las obligaciones esporádicas y voluntarias.

¿Qué hemos logrado después de estos años de bonanza? ¿Hemos reformado nuestros liceos? ¿Diversificado nuestras fuentes de energía? ¿Mejorado nuestras redes de telecomunicaciones?

Después de seis años de crecimiento contínuo sólo 2% de las exportaciones  uruguayas tienen contenido tecnológico y sólo 1% de las inversiones que vienen al Uruguay tienen alto contenido de conocimiento.

El sistema educativo público es más ineficiente y desigual que nunca, porque más de un tercio de los uruguayos sólo terminó primaria y menos del 10% de los trabajadores uruguayos tiene educación superior.

En lugar de aprovechar la bonanza externa para modernizar nuestra sociedad y modelo productivo, parte de nuestro liderazgo parece añorar el Estado de bienestar de la década de 1950, creando miles de nuevos empleos públicos, bajando la edad jubilatoria, aumentando impuestos, consolidando monopolios o subsidiando actividades sin futuro en un Uruguay moderno.

El Estado de bienestar en Uruguay se transformó con el tiempo  en un mecanismo de preservación de privilegios en donde algunos grupos se benefician de recursos aportados compulsivamente por una mayoría excluida de ese sistema de reparto, el equivalente social de un “barrio privado”. Crear “barrios privados” con fondos públicos implica a la larga socavar los valores democráticos, la confianza en el esfuerzo personal y nuestra real posibilidad de desarrollo efectivo.

No hay secretos sobre lo que Uruguay debe hacer, porque los países que salen de la pobreza lo hacen de maneras muy parecidas: esfuerzo, coraje para cambiar, cumplimiento de la ley, acuerdo social y creación de valor a través de innovaciones.

Para poder beneficiar a la mayoría hay que revisar la situación de grupos que se han beneficiado históricamente del statu quo. Hay que dejar de tolerar a corporaciones que se consideran por encima de la sociedad y no aceptar más un correo que no reparte, liceos que no enseñan o servicios de limpieza que no limpian.

Tenemos que apuntar a reinventarnos como una sociedad inteligente, basada en el mérito, el esfuerzo y el conocimiento.

Tomado de un discurso de Jorge Grünberg, rector de la ORT,  del 30-07-2010, según “Búsqueda” del 05-08-2010, pag. 16.

Los otros mundiales

julio 4, 2010

La pasión competitiva que desata el fútbol en relación con el resto del mundo, rara vez se traslada a otros campos en los que el país también podría destacarse. Quienes sólo aceptan el triunfo en este deporte casi siempre reaccionan con indiferencia o resignación cuando (el país) pierde otros partidos que nada tienen que ver con una pelota.

Pocos se preocupan, en efecto, por el lugar del país en los rankings internacionales que miden la competitividad de su economía, la calidad institucional, su capacidad de atraer inversiones, el clima de negocios, o incluso hasta el conocimiento de sus estudiantes en materias básicas, como matemática o lengua. Mucho menos por la baja proporción de graduados en carreras universitarias o terciarias relacionadas con el potencial productivo del país, la inversión en investigación científica y tecnológica, o el número de patentes anuales de innovaciones.

En estos mundiales no televisados y poco difundidos, daría la impresión de que clasificar de la mitad de la tabla para abajo no tendría mayor importancia.

Aunque estas comparaciones resulten odiosas y seguramente se olviden con cada gol, las políticas para mejorar estos pobres resultados deberían figurar en el fixture posterior al Mundial.

Tomado del artículo titulado “El Mundial que pocos ven” por Néstor Scibona (“La Nación”, 13-06-2010) en que el autor se refiere a Argentina, pero que sus conclusiones podrían aplicarse en buena medida a Uruguay.

La porteñada avanza

julio 1, 2010
En la mañana del lunes 11 de enero, los trabajadores de la bebida cortaron la rambla a la altura de la calle Martí.

El 2 de marzo, un día después de jurar como nuevo presidente José Mujica y en la misma jornada en que asumía el ministro de Trabajo Eduardo Brenta hubo un piquete en la puerta de la planta de celulosa de Montes del Plata en Conchillas (Colonia).
Para hoy a las 8.30 horas está previsto un piquete en Avenida Italia y Propios en protesta por la instalación de la senda única para ómnibus en la primera de esas calles.

El viernes 25 de junio pasado por la noche un grupo de vecinos quemó cubiertas y cortó el tránsito en la esquina de Domingo Aramururú y Ramón del Valle Inclán en reclamo de seguridad.
Cualquiera de los casos mencionados constituye una ilegalidad flagrante pero ni las autoridades nacionales ni las municipales parecen haberse percatado de ello. Aceptar la violación de las reglas como algo normal puede ser la peligrosa antesala del desgobierno y una pésima señal para la gente que aún gusta de convivir bajo normas mínimas de buenas costumbres.
Tomado del artículo titulado “Yo piqueteo, tu piqueteas, ¿todos piqueteamos?” por Denis Dutra. Observa.com.uy

Igualdad versus excelencia

noviembre 29, 2009

La igualdad es un sentimiento clave en la naturaleza humana y por ello ha sido recurrentemente bandera: política, social y económica. A veces en forma honesta, a veces, incluso, en forma honesta e inteligente. Pero tantas otras agitando quimeras, fantasmas y hasta monstruos, con resultados desastrosos. Es que no hay una única igualdad. No es sólo que la palabra bandera se presta para la demagogia. La cosa se complica, además, porque hay igualdades e igualdades, con contenidos distintos y hasta contradictorios.
Igualdad teológica; igualdad jurídica, igualdad de trato. Pero hay otra igualdad más: la igualdad material, moderadamente identificada con la igualdad económica.
Esta es la igualdad que ha pasado a ocupar un lugar central en el panteón ideológico-cultural de muchas sociedades, la nuestra entre ellas. Está en el meollo del pensamiento socialista (antes, durante y después de Marx) y en las derivaciones del llamado Segundo Batllismo y por fuerza de esas inercias, es vaca sagrada del discurso político y electoral. Es más, nuestro país ha pasado a vivir políticamente en clave de igualdad material.
Luego de un brevísimo interludio posterior a la dictadura, en el cual el Liberalismo “le hizo partido”, la izquierda ha vuelto a conquistar las alturas. No tanto intelectuales, que vivimos una época de singular chatura, pero sí políticas. El discurso y, más importante aún, la agenda, han sido impuestos por la izquierda.
El pensamiento políticamente correcto y el lenguaje, han vuelto a ser los de la izquierda. Apenas podrá intentarse un matiz de discrepancia, sin arriesgar mucho la condena política, balbuceando una preferencia por la vieja y manida “igualdad de oportunidades”, quimera clase “B” en el utopismo vernáculo. Igualdad en la educación, igualdad en la salud, en el sexo …… en todo (menos en las patentes).
Esta igualdad tiene algunos problemas de fondo, muy serios.
En primer lugar, es imposible de alcanzar. Con lo cual, si nos pasamos dándole bombo a algo que no podemos cumplir, la consecuencia inevitable es la frustración, la envidia y el odio.
En segundo lugar, sólo hay un camino para procurar la igualdad material: el de la desigualdad ante la ley. Todo somos diferentes: para igualarnos hay que forzar la realidad, limitando e invadiendo la libertad y como la búsqueda de la igualdad material, al ser contraria a la naturaleza humana, frustra los entusiasmos voluntaristas, el camino es un continuo de más y más imposiciones, (menos y menos libertad).
Ahora, sin libertad hay dos especies que se mueren: el amor y la excelencia.
Esto no es un invento mentiroso: tuvo su última y más estrepitosa prueba con el fracaso del socialismo real, recientemente festejado en todo el mundo (menos aquí) al conmemorar la caída del Muro de Berlín.
La igualdad material, que en nuestro país ha cobrado renovados bríos, sólo puede procurarse imponiendo. Sus consecuencias son la desigualdad ante la ley, pérdida de libertad, demonización de la excelencia, deterioro y estancamiento. Caldo de cultivo para la envidia y el odio. Ya está entronizada en la educación pública y en la estructura funcional del Estado y se consolida en otros campos como el de la Salud.
Tomado del artículo titulado “Igualdad versus excelencia” por Ignacio de Posadas. “El País”, 29-11-2009.

El himno se canta como se puede

noviembre 26, 2009

Mis habilidades para el canto y la música son nulas. Un famoso director de orquesta que dirigía el coro de mi colegio se encargó de dejármelo en claro mientras me ponía en la última fila del coro: “usted sólo mueva los labios”.
Sin embargo, a mi me enseñaron de chiquito que cuando se ejecuta el himno nacional hay que pararse y cantarlo en voz alta y clara. Y así lo hago desde entonces. Cada vez que entono el himno lo destruyo pero dejo bien en alto mi fervor patriótico, como el resto de los uruguayos incapacitados para el canto pero orgullosos de su país.
Por eso me resultó patética la discusión pública alimentada por los medios de comunicación sobre la interpretación murguera del himno nacional antes del partido entre Uruguay y Costa Rica.
El himno se canta como se puede. Si la máxima expresión de la cultura uruguaya es la murga, no veo porqué puede parecer antiestético o degradante para la nacionalidad interpretar el himno nacional al ritmo de los Asaltantes con Patente.
Del mismo modo se elige al gobierno y al presidente de la República. Como se puede. Parece que el Pepe Mujica y el Frente Amplio, como la murga en lo cultural, son la máxima expresión de la cultura política del Uruguay. Entonces, no es congruente que aparezca gente escandalizada o sintiendo vergüenza ajena el lunes 30 de noviembre.
Como dijo el futuro presidente de los uruguayos en el acto de cierre de campaña del FA el miércoles en Maldonado: “Nada cae del cielo”.

La educación también está en juego

octubre 20, 2009

Si gana el Frente Amplio, debemos esperar una plena puesta en práctica de la Ley de Educación aprobada en 2008. Los gremios docentes elegirán dos cargos de los cinco que existen en el Codicen y uno de los tres cargos que componen cada consejo desconcentrado. Además tendrán poder de veto, porque en muchas decisiones importantes se requieren mayorías especiales que sólo se lograrán si al menos un representante docente las vota. Todos sabemos que, dada su capacidad de organización y dados los fuertes incentivos que tienen para movilizarse, los sindicatos monopolizarán esos cargos representativos del gremio docente. Eso significa que la enseñanza quedará sometida a los intereses corporativos.
Si gana el Frente Amplio, también entrará en funcionamiento una multitud de órganos de deliberación y de consulta que esa misma Ley establece. Esos órganos no aportarán más democracia a nuestra enseñanza, porque las grandes estructuras deliberativas de tipo piramidal nunca lo hacen. La única manera de agregar voluntades dentro de un esquema semejante consiste en suprimir matices y obviar propuestas que no cuenten con apoyos masivos (es decir, con el apoyo de grandes organizaciones). De modo que esos órganos nunca reflejarán un verdadero intercambio de ideas. Pero lo que sí aportarán será una alta cuota de politización, una gran capacidad de bloqueo a cualquier propuesta de cambio y una total ausencia de ejecutividad.
Si gana el Frente Amplio también entrará en vigor (tras haberla aprobado previamente, si no se consigue hacerlo en esta legislatura) la nueva ley que crea una agencia dedicada a la acreditación y evaluación de instituciones universitarias. Esa ley podría ser una iniciativa loable, si hubiera sido impulsada con espíritu abierto y no se volviera a recurrir al uso prepotente de la mayoría legislativa. Pero, tal como ha sido redactada por los jerarcas del Ministerio de Educación, la entrada en vigor de esa norma significará el sometimiento de todo el sistema universitario uruguayo al control unilateral de la Universidad de la República. La institución que más dificultades tiene para cambiar decidirá el ritmo al que cambian las demás. El resultado será un período de asfixia y parálisis.
Si gana el Frente Amplio, se cometerá el error de extender el Plan Ceibal a la enseñanza media. Un plan a todas luces positivo, pero desesperadamente necesitado de correcciones internas, será expandido antes de alcanzar nada parecido a la madurez. El resultado más probable será la desnaturalización de la idea y el despilfarro de recursos.
Cada uno puede decidir el peso que dará a la cuestión educativa a la hora de definir su voto. Pero quien otorgue importancia al tema, debería considerar estos efectos esperables.
Tomado del artículo “Una elección diferente” por Pablo da Silveira. “El País”, 20-10-2009.

País de primera: 30.000 niños y niñas menos en primaria

septiembre 29, 2009

Hasta el año 2008, se registró en primaria un descenso de 13.070 niños con respecto a 2004. Se revierte la tendencia de crecimiento sostenido que se observaba entre 1995 y 2003. En las instituciones privadas, entre 2004 y 2008, la matrícula creció de 44.218 alumnos a 49.956: un total de 5.738 niños más. Básicamente en el interior del país.
Las estimaciones sugieren que entre 2005 y 2010 la población en edad escolar (4 a 11 años) se reducirá en 30.000 niños, situación que ya incide en las bajas de matrícula sufridas en el sistema primario, según el Observatorio de la ANEP.
Estos son algunos de los datos que se desprenden del informe “Los servicios de cuidado para niños, niñas y adolescentes relativos a la educación, en el Uruguay”, de la socióloga Silvia Santos, publicado por el BPS. Sus principales conclusiones aparecen hoy en “El País”.

La universidad, otra trinchera izquierdista contra la modernidad

agosto 29, 2009

El sistema universitario de nuestro país es disfuncional en aspectos esenciales. Uno de esos aspectos es la cobertura: poco más del 10% de los adultos uruguayos tienen educación terciaria, menos de la mitad que en Nueva Zelanda, Corea del Sur o Finlandia. Otro aspecto es la equidad: de los fondos asignados por la sociedad uruguaya a la educación universitaria, sólo 2% beneficia a los más pobres, que son 25% de la población en edad universitaria, y casi 50% a los jóvenes más ricos. La oferta universitaria se concentra en la capital, los planes de estudios son muy largos con relación a las medias internacionales, la mayoría de los alumnos abandonan sus estudios sin graduarse y los métodos de enseñanza continúan basados en la conferencia magistral.
Mientras que en la última década numerosos países han realizado importantes esfuerzos para reformar sus sistemas universitarios, nuestro país permanece impasible. Esas reformas son diversas en función de las condiciones de cada país, pero las tendencias son sorprendentemente similares en todo el mundo. Resulta alarmante observar cuán lejos está nuestro país de este consenso internacional y peor aún, que en algunos aspectos vamos en la dirección contraria.
Uno de los cambios más extendidos internacionalmente ha sido la implantación de mecanismos nacionales de control de calidad de las universidades. Por definición, estos mecanismos abarcan a todas las universidades que funcionan en el país. La recomendación de la Unesco es inequívoca al respecto: “(en cada país) deberían instrumentarse mecanismos de … control de calidad …para la totalidad del sistema de educación superior”. Sin embargo, en nuestro país, de las cinco universidades el Estado sólo evalúa a las cuatro privadas. Esto despoja al 80% de los alumnos uruguayos, que son los que estudian en la universidad pública, de su derecho al aseguramiento externo de la calidad de su educación y dificulta la mejora de calidad del sistema universitario en su conjunto.
Otra tendencia casi universal es a diferenciar la “gratuidad” de la “equidad”. En palabras del mencionado comunicado de la Unesco: “La equidad no es sólo una cuestión de acceso, el objetivo debe ser … la participación exitosa en los estudios y la graduación”. El acceso a la universidad por sí solo, sin expectativas realistas de completar la carrera en tiempo razonable es, en el fondo, una promesa vacía. La alta deserción y los largos tiempos medios de graduación que caracterizan al sistema universitario uruguayo ilustran la diferencia entre “brindar acceso a la universidad” y ofrecer oportunidades reales de obtener una educación universitaria.
Es interesante conocer en sus propias palabras lo que dijo el Sr. Zhou Ji, Ministro de Educación de China al plenario de la Conferencia Mundial de Educación Superior de la Unesco en París ante 60 ministros de educación el 8 de julio de 2009:
“… la equidad es para nosotros una política de Estado en la educación superior. Para lograrla lo primero que hicimos fue establecer un examen de ingreso a las universidades… (y) requerir a los estudiantes que paguen sus estudios universitarios (aunque) establecimos un sistema de becas estatales… Segundo, impulsamos la educación privada, terminamos con el monopolio del estado en la educación… En 2008 funcionaron (en China) 640 universidades privadas”.
Si Unesco, China, Brasil e India, por no mencionar informes concurrentes del Banco Mundial y el BID, convergen en estas convicciones, es tiempo de evaluar nuestro “statu quo” y cambiar.
Tomado del artículo titulado “El Uruguay impasible” por Jorge Grunberg. “El País”, 22-08-2009.