¿Golpe?

“Esto fue un intento de golpe, un intento de desestabilizar al gobierno que falló gracias al pueblo ecuatoriano”, exclamó el presidente Correa desde el palacio presidencial ante una bulliciosa multitud.

Sin embargo, hablar de un golpe tradicional en Ecuador, o de cualquier tipo de golpe, podría ser exagerado. Las protestas que llevaron a la crisis se iniciaron días antes cuando policías y soldados organizaron un levantamiento contra algunos aspectos de la nueva ley de servicio civil. Se sublevaron los grados más bajos de ambas instituciones mientras que los comandantes se quedaron del lado del gobierno, un indicio de que no había un líder sino que se trató de un levantamiento espontáneo.

Correa fue electo por primera vez en 2006 con un enorme mandato popular y un programa izquierdista, y de inmediato estableció una asamblea constituyente. La nueva constitución aprobada en un referéndum en 2008 le dio a la asamblea unos pocos meses para redactar un nuevo marco legal para el país. Sin embargo, el plazo fue repetidamente extendido debido a protestas y a falta de mayorías claras en la asamblea. Los propios miembros del partido de Correa a menudo muestran desacuerdos en votaciones cruciales.

Por otra parte, el gobierno tiene un déficit de al menos 4.000 millones de dólares este año. El año pasado el gobierno dejó de pagar 3.200 millones de dólares en bonos globales, quedando aislado de los mercados de capitales y de los organismos multilaterales de crédito como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

Una semana antes del levantamiento, Correa estaba considerando la posibilidad de disolver la asamblea y gobernar por decreto hasta que se realicen nuevas elecciones, según la prensa local. Ese movimiento tiene que ser aprobado primero por la Corte Constitutional, lo que parece más probable después de la crisis.

El año pasado Correa enfrentó protestas de diversos grupos como ambientalistas, estudiantes, maestros, periodistas y mineros, por las políticas gubernamentales. Hasta los indígenas, que totalizan la cuarta parte de la población de Ecuador y que estaban inicialmente a favor de Correa, salieron a las calles contra las nuevas leyes que regulan la minería y las aguas.

En paralelo a la tumultuosa situación política y a la fragilidad institucional, el estilo de liderazgo de Correo se describe a menudo como confrontativo. Ecuador tiene una historia de levantamientos populares, habiendo cambiado de presidente 7 veces desde 1996. El gobierno de Correa ha sido el más estable en los últimos 10 años.

Sin embargo, la falta de deseos de Correa de negociar, y las creciente tensiones sociales dentro del país, parecen augurar un nuevo período de inestabilidad.

Este texto es parte de la crónica de BBC News titulada “‘Coup’ drama plunges Ecuador into uncertainty” del 01-10-10. El artículo muestra una realidad compleja en Ecuador que fue ignorada casi por completo en la cobertura de nuestros medios.


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