La venganza y el odio no caducan

Otra vez la Ley de Caducidad. ¡Qué aburrimiento! Alguna vez dije que esto es como una noria. Le siguen dando vuelas hasta dejarla como quieren: inexistente. La maniobra contra la Ley de Caducidad sigue… y sigue. A pesar del reiterado triunfo de la ciudadanía en las urnas contra el intento antidemocrático.

Mañana querrán anular la Constitución misma, porque este reiterado intento contra una ley dos veces ratificada por el electorado es ya una violación de la norma máxima, que dejará al Uruguay sin certeza ni garantías jurídicas. Es un ataque al sistema jurídico y a la división de poderes, para que la venganza pueda perpetrarse sin impedimento alguno.

Los promotores del atropello hablan de derechos humanos, cuando en realidad llevan adelante ratreras maniobras políticas para acumular poder.

Es que para las mentiras no hay caducidad.

Como es imposible anular la Ley de Caducidad, porque hay unanimidad sobre tal imposibilidad, el Frente Amplio presentó al Parlamento un proyecto de ley por el cual se interpreta de manera “obligatoria” la Ley de Caducidad, en el sentido de que sus disposiciones principales son inconstitucionales y por ende inaplicables.

Como consecuencia de lo anterior, se dispone que “toda intervención judicial que haya sido interrumpida, suspendida y/o archivada por aplicación de la Ley 15.848, continuará de oficio, por la mera solicitud del interesado o del Ministerio Público y no se podrá invocar la validez de dicha ley ni de actos administrativos que se hubieran dictado en su aplicación, con el fin de obstaculizar, impedir o archivar, o mantener suspendidas o archivadas, indagatorias o acciones penales”.

Una ley que no se pueda invocar ante los tribunales como ley válida, es una ley nula. Lo que el Frente Amplio está haciendo, por lo tanto, es anular la Ley de Caducidad.  En sustancia, estamos ante una declaración de nulidad que no osa decir su nombre (quizás por aquello de que “la hipocresía es el homenaje que el vicio rinde a la virtud”).

La Ley de Caducidad fue ratificada dos veces por la ciudadanía; la primera, en el referéndum de 1989; la segunda, en el plebiscito del pasado año 2009. Veinte años después, el PIT-CNT primero y el Frente Amplio después decidieron desconocer la misma voluntad popular que habían dicho que respetarían, y promovieron una enmienda constitucional para anular la Ley de Caducidad. Volvieron a perder; la ciudadanía no aprobó la enmienda que ellos propusieron y la ley mantuvo su vigencia.

Lo que el Frente Amplio quiere hacer ahora, pues, es ganar en la liga lo que perdió dos veces en la cancha. Los “representantes del pueblo” van a contrariar la voluntad del pueblo. Lo que está por pasar es gravísimo.

Está a punto de producirse el quiebre de  una hermosa tradición, iniciada en esta tierra precisamente el 5 de abril del año 1813. Ese día Artigas dijo: “Mi autoridad emana de vosotros y ella cesa por vuestra presencia soberana”.

Ni siquiera la dictadura osó quebrar este principio básico de la democracia; en 1980 los militares perdieron el plebiscito con el que quisieron legitimarse y perpetuarse en el poder, y acataron el resultado del pronunciamiento popular.

El Frente Amplio, en cambio, no acatará ni el referéndum de 1989, ni el plebiscito del 2009. Su autoridad no cesa ante la presencia soberana del pueblo.

Basado en parte en el artículo titulado “Contra la voluntad popular” por Ope Pasquet.


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