Aquella terrible mañana de setiembre…

La mañana del martes 11 de setiembre de 2001 era brillante, espléndida. La primavera estaba en el aire.

A las 10 de la mañana estaba en la sede del Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) en Avenida Italia, donde comenzaba una reunión de trabajo.

Algunos minutos después de comenzada la reunión entró a la sala un funcionario sin anunciarse. Casi corriendo. Su rostro estaba pálido. Sus ojos muy abiertos. Sin aliento. “Hubo un terrible accidente”, dijo el intruso. Los integrantes de la reunión nos quedamos mirándolo. Me pregunté quién era este tipo que había entrado de manera tan desordenada a una reunión en la que no participaba.

“¡Un avión se estrelló contra las Torres Gemelas en Nueva York!”, nos gritó el intruso. Nadie se movió. Finalmente el anfitrión le dijo: “¡Dale Juan! Estamos trabajando acá. Y hoy no es el Día de los Inocentes”. “En serio”, contestó el intruso y se fue. La reunión continuó un poco más, hasta que alguien golpeó la puerta. El mismo tipo entró en la sala. “Otro avión se estrelló contra las Torres Gemelas”, dijo. Esta vez su timbre de voz era más bajo y sombrío.

La reunión había terminado. Todos nos trasladamos a la oficina de al lado donde había un televisor encendido. En los siguientes minutos nadie dijo nada. Simplemente nos quedemos ahí, mirando aquellas horribles imágenes. Repetidas, una vez y otra vez.

Alrededor de las 11 de la mañana salí del edificio del LATU hacia mi auto. Estaba entumecido. Tenía que ir al centro, pero me volví para casa. No recuerdo nada de mi viaje a casa, excepto aquella espectacular mañana de sol. Los siguientes 3 or 4 días los pasé en casa viendo CNN. Siguieron la angustia, la rabia, la tristeza, el duelo…

Nueve años después, aún siento escalofríos cuando recuerdo aquella reunión de trabajo en el LATU. Desde aquella terrible mañana de sol hace nueve años el mundo ha cambiado. “¿Hacia dónde vamos?”, me preguntaba entonces y ahora. Quién sabe…

Maitena, la caricaturista y escritora argentina, dibujó una conmovedora ilustración que salió publicada el 13-09-2001 en “La Nación” y que acompaña este comentario. La imagen refleja vivamente los sentimientos que compartimos aquella mañana apocalíptica, hace hoy nueve años.


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