Confesiones antes de morir

Desde Constantino el Grande hasta Albert Camus, muchos famosos ateos de la historia pidieron recibir los santos sacramentos poco antes de morir. Pecaron orgullosamente durante toda su vida pero al final, por un afán de hacer historia o por puro terror ante la inminencia de la muerte, estos personajes buscaron la protección del sacramento cristiano, procurando dejar el mundo limpios de culpa.

Ahora parece que Fidel Castro pretende seguir el mismo camino que sus predecesores. “El modelo cubano no nos sirve ni a nosotros” declaró recientemente el dictador, intentando borrar más de medio siglo de macabra historia.

Sin embargo, las brutalidades castristas son imborrables. Son a prueba de cualquier confesión o bautismo de último momento. “Muchos estuvimos presos por decir lo mismo que ahora dice Castro” vocifera a coro el exilio cubano. Elizardo Sánchez, portavoz de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, apuntó a Castro como el «principal culpable de la terrible situación de pobreza y desesperanza» que hay en Cuba. El dictador «no puede salir airoso del juicio de la Historia, no solo por el fracaso de su modelo sino por los graves crímenes contra las personas durante su régimen», sentenció Sánchez.

Ni arrodillarse en mil confesionarios, ni nadar en un océano de agua bendita, salvarán a Fidel Castro del juicio a sus crímenes.


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