En la cima del poder

Es mano derecha de Tabaré Vázquez.

Jugó en puestos claves del primer gobierno del Frente Amplio: operador político de Vázquez en las sombras, zar jurídico del gobierno como Prosecretario de la Presidencia, y Ministro de Relaciones Exteriores.

Mientras tanto, siguió al frente de su estudio jurídico, el cual creció en paralelo y al influjo de su ascendente poder político.

Fue el artífice de la planadora legislativa del período 2005-2010, aquella marea de proyectos de ley votados con manos de yeso por un “Consejo de Estado” autómata, cuyas consecuencias comienzan a verse ahora.

El artículo 76 de una ley del siglo XIX chocaba con disposiciones de otra ley votada en una tarde, y pergeñada por el conductor de la planadora, para salvar al CASMU de la bancarrota. Entonces el zar jurídico, el catedrático grado 5 del Frente Amplio, mandó derogarlo.

Mandó a un senador de la oposición a presentar un proyecto de ley para derogar ese artículo 76. Y el artículo 76 fue derogado. Por unanimidad.

Es que este zar progresista no sólo maneja los hilos de la mayoría automática frentista, sino que también controla a la oposición que aparentemente se quedó sin grados 5.

La derogación del bendito artículo 76 benefició a los Peirano. Que, ahora sabemos, son clientes del estudio jurídico del zar progresista.

Como iban a hablar del tema en el Senado, el zar fue investido senador por dos horas para que se pudiera defender con propiedad. Salvo su ayudante, el que redactó la derogación del artículo 76, casi nadie más habló en la sesión. En los pasillos, Lacalle lo abrazó y le dijo “aca no pasa nada”.

El Frente Amplio está haciendo un simulacro de investigación, pero se vio a sus senadores hacer fila en el hemiciclo para besar el anillo del zar, y ya determinó que no apoyará una investigación legislativa.

Hasta el presidente Mujica se apuró a decir que “nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario” y fue a la casa del zar a solidarizarse con él, declarando que “es un amigo y un compañero. Los amigos se ven cuando las papas queman”

En fin. Cada vez nos parecemos más a la estancia K, y cada vez menos a una república occidental.


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