Los otros mundiales

La pasión competitiva que desata el fútbol en relación con el resto del mundo, rara vez se traslada a otros campos en los que el país también podría destacarse. Quienes sólo aceptan el triunfo en este deporte casi siempre reaccionan con indiferencia o resignación cuando (el país) pierde otros partidos que nada tienen que ver con una pelota.

Pocos se preocupan, en efecto, por el lugar del país en los rankings internacionales que miden la competitividad de su economía, la calidad institucional, su capacidad de atraer inversiones, el clima de negocios, o incluso hasta el conocimiento de sus estudiantes en materias básicas, como matemática o lengua. Mucho menos por la baja proporción de graduados en carreras universitarias o terciarias relacionadas con el potencial productivo del país, la inversión en investigación científica y tecnológica, o el número de patentes anuales de innovaciones.

En estos mundiales no televisados y poco difundidos, daría la impresión de que clasificar de la mitad de la tabla para abajo no tendría mayor importancia.

Aunque estas comparaciones resulten odiosas y seguramente se olviden con cada gol, las políticas para mejorar estos pobres resultados deberían figurar en el fixture posterior al Mundial.

Tomado del artículo titulado “El Mundial que pocos ven” por Néstor Scibona (“La Nación”, 13-06-2010) en que el autor se refiere a Argentina, pero que sus conclusiones podrían aplicarse en buena medida a Uruguay.


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