Ahora el reparto de cargos es bueno

Aún no se ha terminado la negociación (y los forcejeos) por los cargos. Pero esta vez no se ha visto a la izquierda apuntar con dedo censor y hablar despectivamente de clientelismo. Tampoco a los sindicatos. Obvio, ambos han participado activamente en la distribución (que antes llamaban “reparto”).

La visión de la opinión pública, si bien valora el gesto de apertura del Presidente hacia la oposición, no puede dejar de tener feo gusto en la boca al ver cómo aparecen en las nóminas de cargos viejos nombres de intendentes y diputados fallidos, dirigentes políticos y sindicales o parientes de más y otros.

Probablemente sean mayoría en el país quienes consideran que esta práctica es negativa y quizás lo único que diferencie a los dirigentes políticos de esa opinión mayoritaria sea el que para aquéllos el mal es necesario.

¿Es realmente un mal necesario?

La versión política oficial, hoy bendita por todo el espectro partidario (político y sindical), es que se trata de un mecanismo necesario para asegurar el debido control del gobierno.

Pero eso es mentira, como toda verdad a medias. Porque hay cargos y cargos y después, más cargos.

Que haya representantes políticos de la oposición en organismos como la Corte Electoral y el Tribunal de Cuentas, tiene sí su sentido en balancear y controlar a la mayoría. Puede incluso estirarse un poco el argumento y aplicarlo para un cargo en el Directorio del Banco Central, pero para los entes autónomos y las empresas públicas o semipúblicas, lo del control es un verso. No es que sea mala idea tener controles externos donde se gastan cientos de millones de dólares fuera del presupuesto y de los ojos del Parlamento (suponiendo que los tuviera abiertos y supiera adónde mirar). Por el contrario, vendría muy bien. Sólo que para eso ni se precisa (ni sirve) colocar correligionarios en cargos minoritarios de Director. Si realmente quieren controlar los que eso aducen, basta legislar incluyendo preceptivamente en los estatutos de los diferentes entes y entidades, sindicaturas o comisiones fiscales independientes (del ente y de las planillas partidarias).

Tomado del artículo “¿Quién carga con los cargos?” por Ignacio de Posadas. “El País”, 27-06-2010

Colección de artículos de Igancio de Posadas en “Petit De Posadas”


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