Oposición entretenida

El presidente es hábil. Con tan sólo romper una piñata de ocasión de la que cayeron apenas unos pocos cargos de relevancia menor, el primer mandatario logró distraer a la oposición y mantener a blancos y colorados lo suficientemente entretenidos como para que nadie le enmiende la plana a un gobierno que, como hoy te anuncia una cosa, mañana te resuelve la otra.

Los que están para controlar, no controlan. Los que deberían alzar la voz se volvieron mudos. La sociedad parece anestesiada. Y el gobierno va.

Se anuncia una nueva reforma tributaria.

Se revela que la DGI creará una policía fiscal que vigilará el gasto de cada uruguayo.

Se avanza sobre el secreto bancario.

Se niega el derecho que una empresa tiene de despedir a un trabajador al que le ha perdido la confianza. No importa lo que ese empleado haya hecho.

Se compran armas. Y más armas. ¿Para qué? Nadie lo sabe.

El gobierno dice un día que admitir el monitoreo de Argentina en la planta de UPM sería permitir una violación de la soberanía y un par de días después, vaya a saber uno por qué cosa, el monitoreo no sólo se admite sino que se aplaude.

Y se gastan millonadas en el alocado proyecto sucroalcoholero. Y con esas millonadas se subsidian personas que luego votan al Frente Amplio en Bella Unión, para asegurarle a la coalición el gobierno de Artigas.

Se niega que el dólar esté bajo y que la competitividad esté afectada. Y al otro día se resuelve subir el dólar, y ponerlo entre los 21 y los 22 pesos.

Mientras tanto, los encargados de controlar no preguntan. Están más preocupados por otros temas. ¿Cuáles? Nadie sabe.

La oposición sigue durmiendo el sueño de los justos. Cuando despierte, ¿no será demasiado tarde?

Tomado del artículo titulado “La Piñata”. “El País”, 23-06-2010.


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