Cómo Milton Friedman salvó a Chile

El palacio presidencial de Chile sobrevivió el terremoto intacto. El de Haiti no.

Milton Friedman ha estado muerto por más de tres años, pero su espíritu seguramente sobrevoló protectoramente sobre Chile en la madrugada del sábado 7 de febrero. Es que en buena medida gracias a Milton Friedman, Chile esta sobrellevando una tragedia que en otros lugares habría sido un apocalipsis.
El terremoto que asoló a Haití en enero fue de 7.0 en la escala de Richter, mientras que el terremoto ocurrido en Chile alcanzó los 8.8 grados. Cerca de 500 veces más poderoso que el de Haití. Sin embargo, el número de muertes registrado en Chile –más de 800 en este momento– fue una minúscula fracción de los 230.000 que se cree que murieron en Haití.
No es por casualidad que los chilenos vivían en casas de ladrillos, y los haitianos en chozas, cuando llegó el lobo para tratar de derribarlas con su violento soplido. En 1973, el año en que el gobierno proto-chavista de Salvador Allende fue derribado por Pinochet, la economía de Chile era un desastre. La inflación superaba el 1000% anual, se habían gastado todas las reservas en moneda extranjera, y el producto per cápita era más o menos como el de Perú, y menor que el de Argentina.
Lo que Chile tenía era capital intelectual, gracias a un programa de intercambio entre la Universidad Católica y el departamento de economía de la Universidad de Chicago, entonces el hogar académico de Friedman. Aún antes del golpe de 1973, varios de los “Chicago boys”chilenos habían diseñado un conjunto de propuestas políticas de liberalización económica: drástica reducción del gasto estatal y de la cantidad de dinero, privatización de las compañías estatales, eliminación de los obstáculos a la libre empresa y a la inversión extranjera, etc., etc….
En la mitología izquierdista, los Chicago boys no fueron sólamente los extraños socios de la dictadura de Pinochet, sino cómplices en sus crímenes. En realidad, Pinochet había sido indiferente al asesoramiento de los Chicago boys hasta que la contínua crisis económica lo forzó a considerar políticas alternativas. En marzo de 1975, Pinochet mantuvo una reunión de 45 minutos con Friedman y le pidió que escribiera una propuesta. Friedman respondió un mes más tarde con una propuesta de 8 puntos que básicamente reflejaba los temas de los Chicago boys.
Por esta contribución, Friedman fue difamado por el resto de su vida como un cómplice del mal. En la ceremonia de entrega de su Premio Nobel del año siguiente hubieron protestas y disturbios. El propio Friedman no sabía si reirse o enojarse con los insultos. Más tarde comentó sarcásticamente que le había dado los mismos consejos que le dio a Pinochet a dictaduras comunistas, sin atraer a los manifestantes izquierdistas.
Mientras tanto, en Chile Pinochet nombraba a una sucesión de Chicago boys en altos puestos económicos. Para 1990, cuando Pinochet cedió el poder, el PBI per cápita había aumentado 40% (en dólares de 2005) mientras que Perú y Argentina estaban estancados. Los sucesores democráticos de Pinochet –todos nominalmente de centro izquierda– profundizaron la liberalización económica. Resultado: los chilenos son el pueblo más rico de América del Sur. Tienen el menor nivel de corrupción del continente, la tasa de mortalidad infantil más baja, y el menor número de personas viviendo bajo la línea de pobreza.
Chile también tiene uno de los códigos de construcción más estrictos del mundo, lo que tiene sentido para un país que se apoya en dos enormes placas tectónicas. Pero tener leyes es una cosa, y hacerlas cumplir es otra. La calidad y la consistencia de la aplicación de las leyes se relaciona con la riqueza de las naciones. Cuanto más pobre es el país, será más alta la probabilidad de que se use acero y concreto de mala calidad, o se mienta sobre el cumplimiento de los requisitos. En el terremoto de Sichuan de 2008 murieron miles de niños enterrados bajo escuelas también construidas según el código.
Los chilenos de toda condición social seguramente tienen hoy una visión diferente de Friedman, quien les ayudó primero a tener los medios materiales para sobrevivir al terremoto, y ahora a reconstruir sus vidas.

Tomado del artículo titulado “How Milton Friedman Saved Chile” por Bret Stephens. The Wall Street Journal, 01-03-2010.

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